Friday, May 28, 2010

Lunes fue, lunes será...

Agradecido te saludo poesía
sigues brillando
junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca...
(Roque Dalton)

Wednesday, May 19, 2010

Agradecimiento por la ceguera... (LFC)


¿En qué mar me vas a hundir?
¿Bajo que cielo yacerán mis huesos?
¿Cómo decirte que no?
¿Cómo luchar con tus ojos de ángel?
Rompiste el espejo, es verdad,
cortaste contacto con la ciudad,
tiempo infinito y pasión,
esperando resurección...




Wednesday, May 12, 2010

Miramundo mira la violencia (...y calla)

El pasaje E de la lotificación Miramundo, en Apopa, es un empinado y maltrecho callejón donde está una humilde casa de ladrillos y láminas, lugar donde el martes por la noche se cometió la séptima masacre del 2010: cuatro mujeres -dos adultas y dos menores de edad- fueron asesinadas.
Los cadáveres de Laura Argueta, de 40 años; de Marisol y Kely, de 14 y 13 años, -hijas de Laura-; y de Fátima González, estaban sobre dos camas. En el cuarto habían cuatro casquillos de un arma calibre 9 milímetros y una niña de dos años que sobrevivió y pasó 10 horas junto a su fallecida madre.
Apopa es uno de los 20 municipios más violentos de El Salvador. Una ciudad de contraste entre la pobreza y el aparente desarrollo. La lotificación Miramundo es un laberinto de calles, unas adoquinas y agrietadas, otras polvosas y maltrechas como retratando la penuria. Por paradoja, el puñado de casas está cerca del principal símbolo comercial de la ciudad: Pericentro Apopa, donde hay vitrinas, donde hay tiendas, donde está una gasolinera y una carretera de cuatro carriles que no da abasto para el tráfico.
A la lotificación Miramundo no llega el bullicio de la ciudad. No hay grafitis, pero la zona es controlada por una pandilla. Es, quizás, por esa razón que sus pobladores evitan referirse al crimen. "Anoche no estuve aquí", responde un hombre de piel blanca, quien vive tres casas arriba del lugar donde fueron asesinadas las cuatro mujeres, en ese maltrecho y empinado callejón de Apopa.

Monday, May 10, 2010

El vendedor de rosas

Cuando subí al microbús de la ruta 44, cerca de metrocentro, él ya estaba sentado en primera fila con un ramo de rosas rojas. Cuando caminó por el pasillo dejó ver su cabello bien recortado, su piel blanca y su flaca silueta de un niño como de nueve años. !A dólar!, !A dólar!, para su madrecita... Insistía y nadie le compraba.
Entonces se sentó justo atrás del motorista a ver con fascinanción las maniobras esquizofrénicas del hombre moreno, de bigote, tras el volante. Cuando el microbús paró en el plan de La Laguna, cambió el discurso de marketing y logró su primer venta.
- Comprame una rosa, le dijo al controlador de la ruta.
- "La chillona" (el motorista) es igual que yo: no tiene mamá. Le digo que me compre la rosa y que la tengo solo como recuerdo, pero no quiere.
El hombre esbozó una sonrisa, le dio cuatro monedas y se llevó una rosa.

Sunday, May 09, 2010

Lo dijo así...

La noche de la fiesta de mayo te busqué por cinco minutos.
Después de la lluvia, bailabas.
Dijiste algo sobre el destino,
reclamaste por las llamadas no contestadas,
por la falta de cortesía cuando sentí el peso del mundo que nos miraba.
Después de la lluvia, bailamos.
Dijiste que solo lo dirías tres veces,
que el orgullo nos separa,
que ya me conoces un poco.
Cuando la fiesta de la noche de mayo terminó,
yo amanecí sin ti.

Tuesday, May 04, 2010

Los negocios desconocidos del mensajero

Fue un encuentro frívolo, obligado, inevitable. Andy entró a la sala de audiencia sin parafernalia y sin mirar a su jefe. Tomó el micrófono y balbuceó su nombre, mirando hacia su costado izquierdo -donde estaban los jueces-; nunca hacia el lado derecho -donde un delgaducho anciano, Julio Villatoro, soportaba reproches de estafa y defraudación-.
Andy comenzó a trabajar en la corredora Operaciones Bursátiles de Centroamérica desde 1993. Iba al banco, visitaba clientes, depositaba dinero, cambiaba cheques... hasta que un día la empresa quebró repentinamente y lo llevó a declarar contra su antiguo patrono. Todavía se le ve el nerviosismo del silencio en la cara.
- ¿Quién le emitía los cheques?, le preguntó el fiscal Arturo Magaña.
Andy se llevó las manos al rostro, pasaron varios minutos de silencio y respondió con tres letras: OBC.
Villatoro no solo le dio cheques, también le hizo firmar un libro. Esos documentos eran la escritura de constitución de dos empresas de fachada -Inversiones Rápidas y Exchange Investments-. "Sinceramente no sabía que había firmado, me dí cuenta por los medios que era accionista de esas empresas".
- ¿Ha sido socio fundador?, le preguntó el fiscal.
No
- ¿Pertenece a Exchange Investments?
No
- ¿Ha devengado salarios de esas empresas?
No
- ¿Ha sido convocado a reunión de accionistas?
No... y el monosílabo se siguió repitiendo. Al fiscal le pareció positiva tanta respuesta negativa. Andy siguió respondiendo y, al terminar, se fue sin mirar ni saludar a su ex jefe...

Thursday, April 29, 2010

Catch a fire, dos años después...

Día nublado y especialmente aburrido. El presidente Mauricio Funes llegó tarde, como siempre. Tras un largo discurso en Santa Tecla, en el que la palabra cambio sigue como eje central de su retórica, respondió de todo: de su pleito con el frente, de la delincuencia, de la crisis en los penales, de la elección del registrador.... Cosas de políticos. Todo está, según él, mejorando.
A las tres de la tarde logré escapar de ese laberinto de información. Casualmente, encontré en un rincón del computador el album que un amigo -amante de las farras nocturnas y de los excesos sin cargos de conciencia- me regaló hace dos años. Nunca lo escuché, hasta hoy que sobre San Salvador, sobre esta jungla periodística y de concreto, hay amenaza de lluvia: "No sun will shine in my day today". Marley y The Wailers siguen sonando. Faltan 11 tracks más, mientras tanto, las noticias sobre Funes que sigan esperando...

Friday, April 23, 2010

"Ministro, ¿cuál es su atributo para seguir en el cargo?"

El ministro Manuel Melgar de ayer, intentando impregnar de carisma su llamado a la responsabilidad colectiva ante el problema perseguidor y destructivo de la violencia y la delincuencia, fue el mismo de los últimos 62 días, desde cuando anunció la Política Nacional de Seguridad Pública. Son cinco ejes, dijo el funcionario, y cada uno de nosotros tiene un espacio en la práctica de esta política.
Represión de la violencia primero, prevención social después. Control de las cárceles, programa de atención a las víctimas, reformas legales... Melgar siguió explicando su plan tal como lo ha hecho frente a periodistas, empresarios y diplomáticos. Pero ese viernes de abril, a las 11 de la mañana, quienes lo escuchaban eran los jóvenes de Espacio Centroamérica y Caribe 2010, en San Salvador.
Compartía mesa con el padre Pepe Morataya; con el director de la película “Sin Nombre”, Pablo Bruno; con el ex director de la Policía Mauricio Sandoval; y con el sociólogo mexicano Héctor Castillo, quien logró empatía con los asistentes cuando criticó: “Los políticos hablan de que la juventud es el futuro, sin entender que son el presente”. Hubo aplausos, hubo movimientos de aceptación con la cabeza.
Sandoval habló unos minutos antes. Se abocó a la filosofía gala para decir que la seguridad ciudadana es básica para garantizar otros derechos. Recordé aquella aula universitaria donde un elocuente Dagoberto Gutiérrez hablaba sobre la Revolución Francesa, en 1789, como la reivindicación de los derechos políticos frente al poder absoluto de los monarcas y que, en otras cosas, nos heredó la figura de la Policía.
Finalizada la exposición, Castillo respondió una pregunta del moderador. Luego Morataya se dirigió a Melgar, pero el funcionario pidió escuchar a los jóvenes. Y acaparó la intervención. Una joven de Guatemala le preguntó sobre las muertes extrajudiciales, un joven salvadoreño sobre las leyes pasivas y la falta de un “plan concreto” contra la delincuencia. El ministro respondió con el mismo libreto: “Tenemos un plan de cinco ejes que estamos tratando de dinamizar”.
La tercera pregunta llevaba fuego. “Ministro”, comenzó una estudiante de la Escuela de Jóvenes Talentos en Negocios de la Universidad Dr. José Matías Delgado, “¿cuáles son sus atributos o cualidades para que el presidente lo mantenga en el cargo a pesar...?”
—Uufffff – la onomatopeya de los asistentes interrumpió la pregunta.
—Resolver el problema de la violencia y la delincuencia no es un asunto de una persona. No quisiera hablar de mis atributos, pero las personas que están en el Gabinete son honradas, capaces. Es un cargo de confianza que está a disposición del presidente.
Quizás por las pésimas noticias sobre la seguridad en los últimos días (el asesinato de tres docentes el martes en San Pablo Tacachico, el crimen de la esposa del agregado de INTERPOL, en la embajada de México, ayer) las preguntas sobre la eficacia del plan de seguridad seguían cayendo como gotas insistentes sobre la roca.
—¿Cuál es el plan de su gobierno a largo plazo? –preguntó otro estudiante.
—Estamos trabajando sobre cinco ejes y los voy a repetir – respondió Melgar con firmeza.
—No –dijo una mayoría. —Ya lo sabemos –balbuceó un joven sobre una tarima.
¿Ministro, convenció a los jóvenes?, se le preguntó al finalizar el foro. “Eso hay que preguntárselo a ellos, expuse lo que estamos haciendo. En unos minutos tan rápidos que le dan a uno, difícilmente se puede hablar de todo.”
No habló de todo, pero -según los participantes- de lo poco que habló le faltó una dosis de realismo y otra media parte de mea culpa. “Hubiera sido bueno que aceptara que a la implementación (del plan) todavía le falta resultados”, dijo Estefany Merino, una estudiante de la Universidad Técnológica de El Salvador. “Él lo pone como que el problema se estuviera solucionando cuando los jóvenes vemos que no es así”, opinó Francisco García, de la Universidad Andrés Bello.

Wednesday, April 21, 2010

Los alumnos lloran a sus maestros

El féretro del profesor Tomás Antonio estaba rodeado de flores y tarjetas. "Sentido pésame: de octavo grado A". A su alrededor una desordenada decena de adultos, de jóvenes, de niños intentan ver su rostro. Él tiene los ojos cerrados, como dormido; sus ex alumnos los tienen llorosos, aquejados por la pérdida de un ser querido.
El profesor de inglés e informática, el hijo de la ex alcaldesa -Tomasito, para sus allegados- fue asesinado junto a dos maestras del Centro Escolar El Ángel, hace apenas 48 horas. Un disparo en la cabeza dejó sus cuerpos tendidos sobre las piedras de una la quebrada, entre planicies que en algún tiempo se cubren de cañales, en San Juan Opico.
Frente al lugar de su velación está un parque. En el centro del parque está una iglesia y, a un costado, una concha acústica con listones negros. Es el corazón de San Pablo Tacachico, es -como muchos pueblos de El Salvador- un puñado de casas mixtas, con calles adoquinadas y una extensa zona rural donde falta agua, donde falta luz, donde faltan buenas calles y, por supuesto, donde falta seguridad pública.
Entre lágrimas y voces balbuceando el himno del maestro, Tomás Antonio fue sepultado hoy. Mañana, sin embargo, cuando el ministro de seguridad esté en un edificio con aire acondicionado hablando de los planes contra el crimen, en Tacachico habrá llanto de nuevo: Felipa y Marlene serán sepultadas. A manera de homenaje, los alumnos preparan una biografía de las víctimas y el canto del maestro... las lágrimas llegarán en un momento inesperado.

Tuesday, April 20, 2010

El lado oscuro de El Ángel

Luego de concluir su jornada de trabajo, entre las 5:30 y 6:00 de la tarde del lunes pasado, la directora y dos profesores del centro escolar El Ángel, en la zona rural de San Juan Opico, fueron privados de libertad y, minutos después, asesinados por disparos de un arma nueve milímetros en una quebrada de la hacienda Talcualhuya.
"Por el tipo de terreno, que es un río seco, está siendo un poco difícil la ubicación de la evidencia. Se está usando un detector de metales, por el momento, se han encontrado cinco casquillos", confirmó la fiscal Guadalupe de Chavarría. Junto a esa evidencia, entre las piedras y bajo la sombra de unos árboles, estaban tendidos boca abajo los cadáveres de Felipa Audelia Barillas Ayala de Murcia, de 45 años; su hermana Marlene del Carmen Barillas de Quijada, de 38; y Tomás Antonio Gómez Baldizón, de 40.
Felipa Audelia era, desde hace más de una década, la directora del centro escolar. Tan amigable como rígida, dicen los alumnos. Según una ordenanza municipal que reguló la comercialización de bebidas alcohólicas en San Pablo Tacachico, publicada en un Diario Oficial del 2005, también fue segunda regidora municipal por el partido ARENA. El lunes por la tarde dictó su última lección: "La profe que nos da lenguaje no llegó, así que ella nos dio la clase", dijo Nelson, un estudiante de séptimo grado.
Ella y su hermana Marlene del Carmen acostubraban a viajar en el vehículo sedán verde, propiedad de Tomás Antonio, el profesor de inglés e informática. "Como a las seis yo me fui al puente a esperar un amigo, entonces, pasó el carrito, pero no ví a nadie porque era vidrios polarizados. Martín venía como a 200 metros y él sí vio cuando cruzó hacia el potrero", relata William, alumno de octavo grado.
Desde el centro escolar El Ángel, rodeado de casas humildes, hay unos 400 metros hasta la carretera asfaltada que conduce a San Pablo Tacachico, el municipio de residencia de las tres víctimas. Pero lejos de regresar a sus casas, el vehículo se desvió hacia otro maltrecho camino, cruzó una planicie semidesértica que en algún tiempo fue cañal, se estacionó cerca de una hondonada y recorrieron a pie 300 metros más. "Creemos que fueron persuadidos u obligados a caminar hasta la zona (la quebrada)", dijo el comisionado Jaime Granados Umaña, jefe de la zona central de la Policía.
La búsqueda
Preocupados por la llegada del anocher y por la falta de noticias de los maestros, los familiares denunciaron a la Policía la desaparición, entre las 6:00 y las 6:30 de la tarde. Casi dos horas más tarde, los indicios ya apuntaban a que las víctimas estaban en algún lugar de las 2 mil 452 manzanas que conformaban la hacienda. "Como a las 8:30 encendí la luz de la calle porque pasaban y pasaban los carros, entonces me di cuenta que era la Policía la que andaba buscando aquí y en la otra entrada del caserío Las Arenas", recuerda una vendedora, quien pidió no ser identificada.

Friday, April 09, 2010

Los rezadores autorizados

Para huir de ese calor infernal de verano entré a la iglesia de San Antonio del Monte, Sonsonate. Mi mirada navegaba por la pared blanca -con un mural del santo ascendiendo al cielo-, por las velas, por las flores, por las imágenes de Jesús martirizado, cuando la señora gorda, sonriente, de vestido verde, se acercó a una familia sentada unos metros adelante.
Ella cantaba, ella rezaba y los otros respondían. Al final guardó su rosario, extendió su mano y recibió unos billetes verdes. Luego se acercó a mi madre y sus acompañantes: ¿Vamos a orar?, ¿Es por acción de gracia?, ¿Es para bendición de la familia?. Mi madre asintió con la cabeza.
La señora sacó su rosario, se colocó un pequeño carnet blanco sobre el pecho, y comenzó de nuevo: Ella cantaba, ella rezaba y mi familia respondía. En la otra fila de bancas, el hombre de cabello canoso, moreno, de apariencia humilde, terminaba la oración respectiva y recibía de los devotos dos dólares. Salió de la iglesia y sobre su pecho ví el mismo carné que llevaba la señora sonriente: Rezador autorizado. Ellos siguieron con las plegarias, mientras que yo y la impaciente Emely regresamos al calor infernal del verano...

Thursday, March 18, 2010

Éxodo de madrugada II

Pensaba que fue ayer, pero fue hoy. Dos de la madrugada. Noche sin estrellas, tibia, efímera e irresponsablemente féliz. Ella incomodando la magia del momento, él mirando sin decir nada y tu amigo naufrando en un río de fragancias que huelen a tí: a rosas, a exquisito veneno. Pensaba que era hoy, pero en realidad es desde ayer. El río ya es un océano...

Monday, March 15, 2010

La canción inacabada de Hikmet

La primera vez que me topé con las seis letras de su apellido fue una tarde de sábado. La cita de uno de sus poemas se convirtió en un oasis en esos minutos de calor, en esa desesperación por las pausas para encontrar el auxilio necesario del diccionario.
"I will take to the grave only the sorrow of an unfinished song". A Nazim Hikmet lo parafraseó Ernesto, "el Ché", Guevara, en una carta que dirigió a su familia un día de julio, en la antesala de la revolución cubana. A Ernesto Guevara lo citó Jon Lee Anderson en el libro "A Revolucionary Life". A Jon Lee debo agradecer la pista que me llevó a este poeta turco.
Consigna su biografía que también fue dramaturgo, exiliado por sus ideas comunistas y que es uno de los escritores turcos más conocidos en occidente. Yo debo decir que me costó memorizar su apellido, y que la primera frase de uno de sus poemas fue como el anzuelo para degustar ese gerber de fantasía -por supuesto, sin la necesidad del diccionario- que me llevó hasta algún lugar de este mísero planeta. Juzgue su "nostalgia"...

Cien años han pasado sin ver tu cara
enlazar tu cintura
detenerme en tus ojos
preguntar a tu clarividencia
acercarme al calor de tu vientre.
Hace cien años que en una ciudad
una mujer me espera.
Estábamos en la misma rama, en la misma rama.
Caímos de la misma rama, nos separamos.
Cien años nos separan
cien años de camino.
Hace cien años que en la penumbra
corro detrás de ella.

Thursday, March 11, 2010

Perla: "Saquiro me buscó un testaferro"

Mi computador siempre ha estado rodeado del caos: Un folder desteñido por aquí, una decena de libretas ennegrecidas por allá, tarjetas de presentación y una pirámide de hojas en blanco. Hoy desordené las cosas de otra manera y, en ese intento, encontré una libreta con apuntes del juicio contra el ex presidente de ANDA, Carlos Perla.
Las citas datan del 22 de marzo del 2007, cuando el ex funcionario todavía no había sido condenado a 15 años de cárcel por corrupción. Ese día, hastiado de los reproches fiscales por las dávidas, Perla me dijo un dato revelador que ni se investigó ni se publicó. Aquí desempolvo algunas frases:
"Saquiro (empresa que comercializa vehículos) me regalaron una camioneta y ellos buscaron el testaferro, eso no es mi problema".
"Claro que he hablado con Joaquín Alviz, le hablé para reclamarle..."
"Nunca sospeché de Mario Orellana, sino lo hubiera quitado..."
"Mañana lo va oir (corrupción de otros funcionarios), mañana van a rodar cabezas..."
"Toda la movida que plantea la Fiscalía es de Orellana..."


Friday, March 05, 2010

Dolor de padre

Dice Nicolás Jacinto Martínez que ya estaba rendido de buscar a su hijo por los cerros, los matorrales, las quebradas y las veredas aledañas al cantón Las Crucitas, en Panchimalco. "Yo estaba esperanzado que él anduviera lejos, que tal vez volvía, pero no fue posible". Mientras él habla con los ojos llorosos, el rostro fatigado y esa sensación de espíritu destrozado, personal de la Policía cava en una ladera, al lado de un cerco de la finca Los Ángeles, donde fue localizado el cadáver de Roberto Carlos Jacinto Ramos, un estudiante de segundo año de bachillerato que desapareció el viernes.
Jacinto Ramos tenía 19 años y vendía pan. Ese viernes se levantó a las cuatro de la mañana y después de repartir el producto en el cantón Los Troncones -hasta $25 diarios-, se fue a clases al complejo educativo San Isidro, donde cursaba segundo año de bachillerato general. A las seis de la tarde regresó a su casa, se quitó la guayabera del uniforme y se fue a la procesión del vía crucis. Ya no regresó.
Entrada la noche, su padre y su hermana le llamaron insistentemente al celular, pero no contestó. Lo buscaron en las veredas, en los hospitales, en la Policía. "Venía con la esperanza de verlo a la orilla del camino, pero no fue así", dice su padre. Él cadáver fue encontrado cerca de su casa, a unos 300 metros, en una propiedad privada. Estaba semienterrado -medio metro de profundidad, según un policía que custodiaba la escena-, cubierto con ojas secas.
La perseverancia del padre encontró a su hijo. Era la tercera vez que Nicolás pasaba por ese cerro cubierto de zacate y mozotes. "Me subí en el cerco y me tiré un brinco. Ahí localicé un entierro y como yo había perdido a mi hijo pensé que él era y empecé a tocarlo y ya está bien flojita la tierra". La Policía llegó al lugar a las cuatro de la tarde del miércoles, pero Fiscalía y Medicina Legal realizaron el reconocimiento del cadáver hasta ayer.
Nicolás reconoció a su hijo por el pantalón del uniforme, esa prenda que hoy le representa una aspiración rota. "Él estudiaba y su idea era seguir su carrera, así soñaba, pero no fue posible". Roberto Carlos deja en la orfandad a una niña de cinco meses.

Thursday, March 04, 2010

Éxodo de madrugada

¿Cómo explicarte esa palabra que antecede al viaje de las golondrinas negras?. Lo pienso. Lo intento y no puedo. Brindemos. Hablemos. Volvamos a brindar por la arbitrariedad de esta noche medieval, por el tiempo sin tiempo de tu conversación.
¿Nos vamos?. Sí, pero primero déjame respirar un pedazo de tu sonrisa. ¿Aquí?. No, allá. En ese tramo de carretera desconocida, en esa sucursal de infierno y cielo. ¿Nos vamos?. Sí, pero primero finge ser la reina, la voz del secreto que huele a pecado. ¿Tenías que regresar temprano? Es la media noche. Hablemos. Brindemos. Regresemos al punto donde creemos que inició esta locura.
Es cierto, tú me interesas más que el fútbol. ¿Otra conincidencia?. Tu canción también es mi canción: "Un rato cada día te engañaría con cualquiera, te cambiaría con cualquiera. Ni tan arrepentido ni encantado de haberme conocido lo confieso, tu que tanto has besado, tu que tanto me has enseñado...".

Sunday, February 21, 2010

El principio del fin

Todavía hueles a melocotón y a pasado cercano.
Es como sí tu espíritu regateara en la ventana,
en ese pedazo de noche que vio tus ojos de vidrio lloroso,
el helado,
los libros,
los pétalos muertos de la rosa amarilla y los poemas que parecían ser el bálsamo para las grietas que el desamor siembra en la vida.
Todavía hueles a cerveza y fatalismo.
Es de noche, pero ya no es sábado.
Y ya no sonríes.
En el rincón de tu refugio dejo uno de mis libros preferidos para que -al menos, en las letras- no haya soledad ni frío solo tu sonrisa cómplice y la muletilla por las experiencias triviales de la primera vez.
Ahora,
a las nueve de la noche,
todavía suenas a canciones de nueva trova,
a frases de Silvio,
a palabras de despedida lejana,
nunca dichas, nunca escuchadas...

Tuesday, January 26, 2010

Coincidiendo con el detective salvaje

-¿Lo sientes?- dijo.
-¿Qué?
-Mi corazón, pendejo, ¿no lo sientes latir?
Con la yema de los dedos exploré la superficie que se me ofrecía...

Monday, December 21, 2009

La conspiración para asesinar a Christian Poveda

El domingo 30 de agosto lo esperaron durante tres horas. Desde las tres hasta las seis de la tarde. Estuvieron apostados en una ermita del cantón El Rosario, en Tonacatepeque, esperando a “el Chele”, “el Amigo”, pero Christian Gregoire Poveda no llegó. Para la clica Shadow Park Locos su ausencia confirmaba un rumor que investigaban desde 28 días antes: el periodista franco español filtraba información de la pandilla a la Policía.
-El chamaco que llega allí y que les trae ropa y todo -habría dicho el agente del 911 Juan Napoleón Espinoza Pérez, según documentos judiciales- tiene unos vídeos y los ha ido a entregar a la Policía de Soyapango.
La Fiscalía no tiene una fecha exacta, pero asegura que la conversación entre el policía y el prófugo Raúl Antonio Rivera Elías, fue al calor del alcohol, la última semana de julio, justo cuando Poveda viajó hacia México. Según los registros de la Dirección General de Migración y Extranjería, salió del país el 23 de agosto. Durante una semana estuvo en la ciudad de San Luis Potosí, donde participó en el taller “Fotografía documental y Ética”, invitado por Mauricio Palos, quien hace dos semanas estuvo en San Salvador.
Espinoza Pérez residía en el cantón El Rosario y se graduó como policía en 1996. Durante la última década su nombre aparece consignado como el captor de implicados en robos y homicidios, principalmente. Antes de ser agente, trabajó en un pequeño taller regentado por su padre. Él acepta que conoce a los detenidos por el crimen, pero niega acercamientos con ellos “Al señor (Poveda) no lo conocía, nunca lo conocí. Aquí que se investigue porque solo han hecho capturas, por lo menos conmigo (...) Lo que pido es investigación, pero investigación real que de con los verdaderos culpables”, dijo en septiembre pasado, al noticiero Cuatro Visión.
“Van a pensar que somos malos”
Cuando regresó en el vuelo 231, la tarde del domingo 30 de agosto, la pandilla había tomado la decisión de secuestrarlo y cuestionarle sobre el destino de los videos. Para esa fecha ya habían pasado tres meses de que Miguel Ángel Ortiz, “el Cholo”, había sido filmado con un revólver y una granada. José Alejandro Melara, el líder de la clica –el palabrero-, mostró su desacuerdo.
-No seas pendejo. No saques esas babosadas.
Un palabrero es el que decide si salen o entran armas al territorio que controla la pandilla, decide las fechas de cuándo se van a realizar “los tiros”, esas tres palabras terminadas en la primera conjugación verbal: matar, extorsionar, robar...
Melara, siempre dirigiéndose a “el Cholo”, argumentó su orden:
-No saques esas babosadas no ves que estos videos van para otra gente que nos quiere ayudar, van a pensar que somos malos.
-Lo que acaba de hacer este lo voy a borrar allá, matizó Poveda.
-Mejor tráigame ese video para mi y lo voy a guardar de recuerdo, pidió “el Cholo”
-Te lo voy a traer cuando ya lo haya sacado.
Poveda sabía que las pandillas son organizaciones estrictas y quien no cumple las reglas se la juega. Durante la promoción del documental La Vida Loca, en una entrevista que concedió en España, hablaba sobre el pacto que le permitió realizar su trabajo: “La proposición de pasar un año como mínimo a diario les interesó mucho y la segunda cosa dentro de mi propuesta era no contar lo que es una pandilla, cómo está formada, qué tipo de actividades, y ese tipo de cosas no me interesaba. A mi lo que más me interesaba era el aspecto humano, quienes son, por qué un niño de 12, 13 años se vuelve un asesino y está dispuesto a morir antes de los 20”.
Las autoridades dicen que la fisura del acuerdo tiene múltiples variables. El fiscal Torres dice que la clica de La Campanera estaba resentida porque Poveda canalizaba más ayuda a los pandilleros de El Rosario; el subdirector de la Policía, Howard Cotto, agrega “fricciones” por el contenido del documental La Vida Loca: unos querían un nuevo filme para limpiar la imagen de la pandilla, otros consideraban que nada debía mostrarse a la opinión pública.
“Estaba ahuevado”
Cuando Poveda se fue hacia México, la copia pirata de La Vida Loca ya estaba en las calles de San Salvador. A dos coras. El jefe de la División Antihomicidios, Marco Tulio Lima, dice que esa comercialización ilegal habría generado las primeras diferencias: “Lo cierto es que (los pandilleros) se dan cuenta que se ha publicado el hecho, y parece ser que ellos no están de acuerdo en que se haya publicado el hecho en ese momento sin antes haber visto los mecanismos de cómo se va publicar”.
Quizás por las copias ilegales, quizás por reclamos de los pandilleros. Antes de su viaje, Poveda se notaba triste. “La última vez que lo ví estaba todo barbudo y estaba como ahuevado, no sé, deprimido, eso fue lo que percibí y estuvimos hablando un buen rato. Lo único que me comentó es que varia gente le había dicho que ya había visto la película pirata, entonces, solo le dije que tuviera cuidado. Él estaba preocupado, pero no lo admitía, no lo iba admitir”, cuenta un fotoperiodista que trabaja para una agencia extranjera.
La Fiscalía asegura que la comercialización pirata del documental provocó una reunión entre Poveda y los pandilleros. “Le preguntan que fue lo que pasó con el acuerdo si se dijo que la película iba ser exhibida nada más fuera, que si podía hacer algo para parar esa situación y creo que Christian Poveda no podía hacer nada, acuérdese que con la piratería nadie puede venir a tratar de pararla... eso fue algo como que ya no les gustaba mucho”.
Pero faltaba otro factor más determinante en la resquebrajada relación del periodista con la pandilla. 21 días antes de que Poveda saliera del país, el domingo dos de agosto, Melara reunió con la clica en la finca El Arbejal, en el cantón El Rosario, una loma tupida de vegetación, con dos hondonadas. Ahí, Melara informó sobre la supuesta conversación que, unos días antes, había sostenido el policía con uno de los pandilleros de la zona.
Lejos de apuntar el dedo acusador contra Poveda, la pandilla cerró filas a favor del documentalista: “Es buena onda”, “Nos ayuda”. Por esas buenas referencias, los pandilleros acordaron que lo mejor era investigar y consultar telefónicamente con líderes recluidos en varios penales. Según la investigación fiscal, en los siguientes días se realizaron otras tres “meeting” (reuniones) sobre la sospecha que pesaba contra Poveda. Eran reuniones, dice el fiscal Torres, a la intemperie. La decisión definitiva sobre el caso fue el 30 de agosto, cuando Poveda no llegó a El Rosario.
“La misión fue realizada”
A las tres de la tarde del domingo 30 de agosto, Melara informó a unos ocho pandilleros que ya tenía el aval de “El tabo” (los centros penales) para proceder contra Poveda. Sin más rodeos ni preámbulos, comenzó la planificación: Roberto Luis Romero, “el Tiger”; Miguel Ángel Ortiz, “el Cholo”; y Raúl Antonio Rivera Elías, “el Killer”, tenían que secuestrarlo y cuestionarle sobre su supuesta colaboración con la Policía, pero por su compromiso en México, el periodista no llegó.
-El rumor es cierto, habría concluido Melara.
Y enumeró algunas razones de su conclusión: Poveda llegaba los domingos y se reunían cerca de la ermita, cuando no lo hacía les llamaba telefónicamente para informarles de su inasistencia. Pero a las seis de la tarde de ese 30 de noviembre, los pandilleros regresaron a sus casas sin ninguna noticia de Poveda.

Friday, December 04, 2009

Del éxtasis a la cárcel

La primera vez que un policía encubierto se reunió con Simoes Javier de la O Merlos, ex asesor de la Policía Nacional Civil (PNC), fue el 7 de abril de 2008. Se sentaron alrededor de una mesa, frente al baño público del casino Bingo, sobre la calle Chiltiupán, en Santa Tecla. Ahí inició una negociación por 50 pastillas de éxtasis que, ahora, tiene al abogado encarcelado y con una resolución adversa que ordena enjuiciarlo por tráfico ilícito de drogas.
La defensa del abogado ya había logrado el cierre del caso por supuestas fallas en la custodia de las evidencias (ver nota segunda). Sin embargo, tras recibir un recurso de apelación de los fiscales, la Cámara de lo Penal de Santa Tecla ordenó el juicio. Hace dos días, el Juzgado Segundo de Instrucción de esa ciudad realizó una audiencia especial, mandó el expediente a un tribunal de sentencia y confirmó la detención provisional contra el abogado.