Sunday, February 21, 2010
El principio del fin
Tuesday, January 26, 2010
Coincidiendo con el detective salvaje
-¿Qué?
-Mi corazón, pendejo, ¿no lo sientes latir?
Con la yema de los dedos exploré la superficie que se me ofrecía...
Monday, December 21, 2009
La conspiración para asesinar a Christian Poveda
-El chamaco que llega allí y que les trae ropa y todo -habría dicho el agente del 911 Juan Napoleón Espinoza Pérez, según documentos judiciales- tiene unos vídeos y los ha ido a entregar a la Policía de Soyapango.
La Fiscalía no tiene una fecha exacta, pero asegura que la conversación entre el policía y el prófugo Raúl Antonio Rivera Elías, fue al calor del alcohol, la última semana de julio, justo cuando Poveda viajó hacia México. Según los registros de la Dirección General de Migración y Extranjería, salió del país el 23 de agosto. Durante una semana estuvo en la ciudad de San Luis Potosí, donde participó en el taller “Fotografía documental y Ética”, invitado por Mauricio Palos, quien hace dos semanas estuvo en San Salvador.
Espinoza Pérez residía en el cantón El Rosario y se graduó como policía en 1996. Durante la última década su nombre aparece consignado como el captor de implicados en robos y homicidios, principalmente. Antes de ser agente, trabajó en un pequeño taller regentado por su padre. Él acepta que conoce a los detenidos por el crimen, pero niega acercamientos con ellos “Al señor (Poveda) no lo conocía, nunca lo conocí. Aquí que se investigue porque solo han hecho capturas, por lo menos conmigo (...) Lo que pido es investigación, pero investigación real que de con los verdaderos culpables”, dijo en septiembre pasado, al noticiero Cuatro Visión.
“Van a pensar que somos malos”
Cuando regresó en el vuelo 231, la tarde del domingo 30 de agosto, la pandilla había tomado la decisión de secuestrarlo y cuestionarle sobre el destino de los videos. Para esa fecha ya habían pasado tres meses de que Miguel Ángel Ortiz, “el Cholo”, había sido filmado con un revólver y una granada. José Alejandro Melara, el líder de la clica –el palabrero-, mostró su desacuerdo.
-No seas pendejo. No saques esas babosadas.
Un palabrero es el que decide si salen o entran armas al territorio que controla la pandilla, decide las fechas de cuándo se van a realizar “los tiros”, esas tres palabras terminadas en la primera conjugación verbal: matar, extorsionar, robar...
Melara, siempre dirigiéndose a “el Cholo”, argumentó su orden:
-No saques esas babosadas no ves que estos videos van para otra gente que nos quiere ayudar, van a pensar que somos malos.
-Lo que acaba de hacer este lo voy a borrar allá, matizó Poveda.
-Mejor tráigame ese video para mi y lo voy a guardar de recuerdo, pidió “el Cholo”
-Te lo voy a traer cuando ya lo haya sacado.
Poveda sabía que las pandillas son organizaciones estrictas y quien no cumple las reglas se la juega. Durante la promoción del documental La Vida Loca, en una entrevista que concedió en España, hablaba sobre el pacto que le permitió realizar su trabajo: “La proposición de pasar un año como mínimo a diario les interesó mucho y la segunda cosa dentro de mi propuesta era no contar lo que es una pandilla, cómo está formada, qué tipo de actividades, y ese tipo de cosas no me interesaba. A mi lo que más me interesaba era el aspecto humano, quienes son, por qué un niño de 12, 13 años se vuelve un asesino y está dispuesto a morir antes de los 20”.
Las autoridades dicen que la fisura del acuerdo tiene múltiples variables. El fiscal Torres dice que la clica de La Campanera estaba resentida porque Poveda canalizaba más ayuda a los pandilleros de El Rosario; el subdirector de la Policía, Howard Cotto, agrega “fricciones” por el contenido del documental La Vida Loca: unos querían un nuevo filme para limpiar la imagen de la pandilla, otros consideraban que nada debía mostrarse a la opinión pública.
“Estaba ahuevado”
Cuando Poveda se fue hacia México, la copia pirata de La Vida Loca ya estaba en las calles de San Salvador. A dos coras. El jefe de la División Antihomicidios, Marco Tulio Lima, dice que esa comercialización ilegal habría generado las primeras diferencias: “Lo cierto es que (los pandilleros) se dan cuenta que se ha publicado el hecho, y parece ser que ellos no están de acuerdo en que se haya publicado el hecho en ese momento sin antes haber visto los mecanismos de cómo se va publicar”.
Quizás por las copias ilegales, quizás por reclamos de los pandilleros. Antes de su viaje, Poveda se notaba triste. “La última vez que lo ví estaba todo barbudo y estaba como ahuevado, no sé, deprimido, eso fue lo que percibí y estuvimos hablando un buen rato. Lo único que me comentó es que varia gente le había dicho que ya había visto la película pirata, entonces, solo le dije que tuviera cuidado. Él estaba preocupado, pero no lo admitía, no lo iba admitir”, cuenta un fotoperiodista que trabaja para una agencia extranjera.
La Fiscalía asegura que la comercialización pirata del documental provocó una reunión entre Poveda y los pandilleros. “Le preguntan que fue lo que pasó con el acuerdo si se dijo que la película iba ser exhibida nada más fuera, que si podía hacer algo para parar esa situación y creo que Christian Poveda no podía hacer nada, acuérdese que con la piratería nadie puede venir a tratar de pararla... eso fue algo como que ya no les gustaba mucho”.
Pero faltaba otro factor más determinante en la resquebrajada relación del periodista con la pandilla. 21 días antes de que Poveda saliera del país, el domingo dos de agosto, Melara reunió con la clica en la finca El Arbejal, en el cantón El Rosario, una loma tupida de vegetación, con dos hondonadas. Ahí, Melara informó sobre la supuesta conversación que, unos días antes, había sostenido el policía con uno de los pandilleros de la zona.
Lejos de apuntar el dedo acusador contra Poveda, la pandilla cerró filas a favor del documentalista: “Es buena onda”, “Nos ayuda”. Por esas buenas referencias, los pandilleros acordaron que lo mejor era investigar y consultar telefónicamente con líderes recluidos en varios penales. Según la investigación fiscal, en los siguientes días se realizaron otras tres “meeting” (reuniones) sobre la sospecha que pesaba contra Poveda. Eran reuniones, dice el fiscal Torres, a la intemperie. La decisión definitiva sobre el caso fue el 30 de agosto, cuando Poveda no llegó a El Rosario.
“La misión fue realizada”
A las tres de la tarde del domingo 30 de agosto, Melara informó a unos ocho pandilleros que ya tenía el aval de “El tabo” (los centros penales) para proceder contra Poveda. Sin más rodeos ni preámbulos, comenzó la planificación: Roberto Luis Romero, “el Tiger”; Miguel Ángel Ortiz, “el Cholo”; y Raúl Antonio Rivera Elías, “el Killer”, tenían que secuestrarlo y cuestionarle sobre su supuesta colaboración con la Policía, pero por su compromiso en México, el periodista no llegó.
-El rumor es cierto, habría concluido Melara.
Y enumeró algunas razones de su conclusión: Poveda llegaba los domingos y se reunían cerca de la ermita, cuando no lo hacía les llamaba telefónicamente para informarles de su inasistencia. Pero a las seis de la tarde de ese 30 de noviembre, los pandilleros regresaron a sus casas sin ninguna noticia de Poveda.
Friday, December 04, 2009
Del éxtasis a la cárcel
Tuesday, September 22, 2009
La deuda de la familia Deprez
Monday, September 07, 2009
El pueblo de la oposición ausente
El municipio lleva el nombre de Las Flores, pero en ese pueblo repoblado hace 23 años no se ven jardines. Afuera, lo que se mira es una sucesión de colinas, árboles con hojas blancuzcas por el polvo de la maltrecha calle y unas banderas rojas; adentro, un pequeño poblado de casas mixtas, calles pavimentadas y postes con más banderas rojas. Ahí hay propaganda de un solo partido: el FMLN.—¿Por quién va a votar?
A Yanira Cartagena, una joven que votará por primera vez, la pregunta le sorprende. Ella trabaja en el comedor comunal La Asunción, de cuyas paredes cuelgan dos calendarios con imágenes del jesuita Jon Cortina, calcomanías contra la explotación minera, afiches de personas asesinadas durante la guerra y, al fondo, un mural que reivindica la igualdad de género.
“Es obvio.” Lanza una mirada de extrañeza y concluye: “Obvio que por el Frente”.
La misma interrogante se lanza a Marta, a María Victoria, a José, a Carlos. En el comedor, en la calle y en una tienda frente al parque se escucha la misma respuesta. Es, quizás, por esa razón que Félix Moisés Lara, alcalde desde 1997 y aspirante a la reelección, considera innecesario tapizar los postes con su imagen de salvadoreño bien plantado: moreno, bigote espeso.
“Creo que ARENA va a sacar siete votos, el PCN tres y el PDC ninguno. Se va recordar lo que le he dicho en este pavimento cuando vea los datos.” Su predicción de un triunfo arrollador es una posibilidad respaldada por los resultados de los últimos comicios. La única vez que ARENA sacó más de 100 votos fue en las elecciones de 1994, pero eso no sirvió de mucho porque Manuel Cartagena cuadruplicó los resultados, 422 votos. Fue el primer alcalde efemelenista. Luego, el partido oficial siguió perdiendo terreno: en 2003 logró 13 votos y en 2006 solo ocho. Al otro lado, el FMLN subió de 541 a 646.
Oposición abstraída
Sobre Wilfredo López se conocen pocas cosas. Acaso, que vive en Chalatenango, que labora en el juzgado de Paz, que es candidato a la alcaldía por ARENA y que es difícil encontrarlo en su lugar de trabajo. Es un candidato atípico: nadie recuerda un mitin con sus promesas, no tiene sede ni brigadas para realizar pinta y pega. No hay, en el pueblo, ningún rastro proselitista de él o de su partido.
El candidato pecenista tiene menos suerte. La gente no da referencias ni de su nombre. “Ni por rumores se acerca aquí”, resume Marta Castro.
Con ese panorama, las posibilidades del cambio de alcalde y del modo de vida en Las Flores parecen remotas. El municipio seguirá con una organización peculiar: el cooperativismo.
La cooperativa Los Almendros y la Asociación Comunal San José Las Flores mueven los hilos del desarrollo. Gracias a la cooperación europea —de España, en especial—, la primera tiene proyectos de ganadería y diversificación agrícola (cítricos, loroco, nances) y la segunda administra un turicentro a orillas del cristalino río Sumpul. “Nadie, ni el Frente, nos va a decir cómo vivir”, dice el alcalde.
Wednesday, August 19, 2009
Lo que dicen y lo que callan en La Herradura
A los pobladores les gusta decir que el Estero de Jaltepeque es refugio de garcetas de alas azules, que el bosque salado tiene dimensiones incuantificables y que, bajo el sol abrazador de la costa, el paseo en lancha es una experiencia inolvidable.Tuesday, August 04, 2009
La cárcel de las musas
Monday, July 27, 2009
La hora de la última palabra
Friday, July 24, 2009
"Me han tratado como sí Pablo Escobar salió de la tumba"
- La Fiscalía insiste que ese dinero no tiene respaldo legal.
Para nada, es algo administrativo, no penal, como le repito, en todo caso, tendría que ser mi socio el que tendría que demandarme, pero sí yo soy el dueño de la empresa, el que manejo, el que pago, entonces, por eso me tienen aquí, por venir y defender lo mío.
No sé, tal vez habrán otros intereses algo que no les parece, que un salvadoreño normal como cualquiera, como usted, que no tengo un apellido grande se pueda superar en este país, aquí es un delito ver a alguien que se va superando, de ver que alguien anda en bus y luego se puede comprar una moto, ya piensan que es otra cosa la que anda haciendo. Realmente en este país, oportunidades tenemos todos, todos tenemos oportunidades, realmente para mí, hablan de las personas que se fueron para Estados Unidos que son los héroes, yo pienso que son los héroes los que nos quedamos aquí, luchando por el país, peleando y haciendo las cosas para bien, no para mal. Mi delito es haberme quedado porque tal vez sí hubiera emigrado en el tiempo de la guerra, quizás estaría en otra forma en Estados Unidos, pero decidí pelear, luchar, y quedarme aquí en el país para donde vivo, donde me encanta y donde estoy orgulloso de haber nacido. Lastimosamente no orgulloso de querer hacer algo porque es un delito aquí no tener un apellido extranjero.
Ahora que están hablando conmigo, los van a involucrar también después a ustedes, verdad, entonces, una relación normal como cualquier persona o sea alguien que es de Santa Rosa, donde yo me muevo, con la mercadería, con los clientes, que ha quedado demostrado, entonces, no puedo encontrar un delito. Aquí estoy hablando con ustedes, yo no se a lo que ustedes después de ser periodistas se dedican, pues, sí hacen alguna... o pueden ser delincuentes, eso a mi no me consta, ni tampoco voy a venir a juzgar y prejuiciar a la demás gente por lo que es. Aparte, él está en un proceso, no se sabe si es o no es la persona que es, de la forma en que yo estoy también, y aquí me han tomado a mi como que habían agarrado... dios guarde... como sí habían agarrado a Pablo Escobar que se salió de la tumba... no sé.
Ella fue cliente como en el 2003, 2004. A que ella se dedica, qué es lo que ella hace de más, o qué hace después de lo que le puedo vender, después de la labor comercial que tuvimos en un momento, no me consta, no me va, ni me interesa.
Claro, únicamente comercial, más nada. Todo amparado con sus facturas y todo.
Esperando y confiando en Dios, salir bien de la situación, primero tratar de recuperar mis cosas porque me las embargó el banco, de los 15 años de trabajo que he tenido, el banco ha embargado todas mis propiedades porque no ha habido para pagarlas. La empresa está inactiva, tratar de recuperar a los clientes para poder seguir trabajando porque tengo que vivir de algo.
- Le investigan unos depósitos en Guatemala, ¿por qué recibió dinero allá?
Esos son préstamos personales, que los dineros los ha hecho mi prima, consta en el detalle, y el otro dinero lo hizo el empleado que trabaja para Impromex, esos son los dineros de los que ellos están hablando y lo que están poniendo. Ahí no hay ninguna persona extraña de dónde ese dinero pueda venir, no puede ser un delito que yo en una emergencia venga y le preste a un familiar. Sí están en una crisis, ¿tengo que pedirle permiso a quién? Sí es mi pisto, mi dinero, el que voy a dar.
- ¿Extraña Pasaquina?
Bastante, lo añoro.
Sí yo fuese, o hubiera temido en algún momento... hay una relación de tiempo entre (la captura) de Reynerio y Osmín. Él fue la primera semana de marzo, a mí me capturaron la primera semana de abril, sí yo algo temo, yo pongo mi barba en remojo y me voy, pero yo siempre tuve mi empresa, nunca dejé de ir a la oficina ni un día, nunca dejé de laborar, nunca dejé de hacer nada de lo normal, ¿qué iba a esconder, pues?. Sí yo no tenía nada y si yo anduviera en algo, madre, ya toparon a Neyo, yo le tengo el pisto, yo me voy, pero no.. aquí sigo en pie y voy a seguir defendiendo lo mio, al menos lo poquito que me queda ya porque el banco ya se está haciendo dueño de todas mis cosas.
Está en proceso de embargo, mi casa, los carros, el terreno, unos lotes.. o sea, todo, todo. Y la ropa no me la pueden quitar porque no les queda, quizás, sino se la llevaran.
Ocho de Impromex y cinco de Inversiones OEA, que era la rentadora. Era a lo que yo me quería dedicar también, era otra cosa a lo que yo me quería dedicar como empresario, para mi, no se, pienso que empresarios son aquellos que tienen edificios y grandes, yo me considero siempre comerciante a pesar que mi rol sea empresario.
Nunca me mandé yo a hacerse un corrido.
Ese corrido... a mí me ha gustado siempre el jaripeo, verdad, entonces, tengo caballos y ese corrido lo hacen los grupos a cualquiera. Hay corridos de Menesses (ex director de la Policía), hay corridos de los alcaldes, hay corridos de los presidentes, hay corridos de los diputados. Hay corridos, pero en el corrido mio se fijaron, todos tienen un corrido y todos aquellos que tienen un caballo tienen un corrido que les gustan los caballos, que les gustan y siempre hablan de locuras, no de datos personales de uno sino que los toman de canciones o grupos de bandas norteñas.
- ¿Hablamos del de Tex Bronco?
Sí, Tex bronco, ese es, ¿verdad?
-Sí
Que en paz esté y en gloria lo tenga a Erazo a Mario, que él fue el que lo hizo, era el dueño de Tex Bronco, Mario Erazo, fue el que se lo inventó, él lo hizo y de repente cuando vengo estaba sonando en la radio. Sonó una vez en la radio y cuando lo oí le llamé y le dije: mirá Mario, ¿que pasó?... ahh, puta y no andamos en los caballos fregando.
- El corrido habla de entregas, que le temen en las fronteras...
- Entonces, no es un solo corrido...
- Entiendo...
Ojalá que realmente, lo que yo estoy diciendo, lo saquen, porque realmente sacan otra cosa. Nunca ponen las cosas como son, siempre ponen otras cosas.
Thursday, April 30, 2009
Bolaño
juega con ideas. Con ideas y con escenas detenidas.
La inmovilidad es una neblina transparente y dura
que sale de sus ojos.
Creéme: no es el amor el que va a venir,
sino la belleza con su estola de albas muertas.
Tuesday, November 04, 2008
El magnate que evadió la cárcel
Tiene 48 años. A este hombre alto y fornido que creció en Santa Rosa de Lima no le gusta el destello de las cámaras fotográficas: “Señoría, me molestan los ojos”, se quejó ante la jueza Nora Montoya cuando un grupo de periodistas lo retrató, el pasado 14 de mayo, minutos antes de confesar la manipulación de las licitaciones en ANDA.
Dice una partida de nacimiento inscrita en el registro de Santa Rosa de Lima que ese economista que ocupó el cargo de gerente general se llama José Mario Orellana Andrade. Aunque las voces de corrupción eran la sombra a su gestión -entre 1995 y 2002-, el funcionario supo ocultar el origen ilícito de 16 propiedades y 12 millones 78 mil 286 dólares en cuentas bancarias de El Salvador y Panamá.
Los contratos Río Lempa II y Reservorio de Nejapa fueron adjudicadas a un consorcio español a cambio del 10 por ciento de su costo, 3 millones 372 mil 634 dólares, para los bolsillos de la administración que dirigió Carlos Perla, condenado a 15 años de cárcel.
Orellana escondió su dinero en tres empresas salvadoreñas: Lotes y Casas, Futuras Inversiones e IMJ. Luego, con la complicidad de su tío José de la Cruz Andrade y su hijo Ismael de Jesús Orellana Rivera, abrió y traspasó los fondos a 11 cuentas personales y de sociedades en el Banco del Istmo, Panamá.
A su salida de ANDA, el 15 de junio de 2002, varios millones de dólares esperaban al ex funcionario: soñaba con comprar acciones de empresas, soñaba con dedicarse al negocio de los inmuebles. Un día de julio le dijo al propietario de SETERS, empresa que pagó sobornos para ganar obras en la autónoma, que quería ser accionista. Entregó dinero para comprar maquinaria y eso le concedía el derecho sobre el 20 por ciento de la empresa, pero su inversión nunca se plasmó en el Registro de Comercio.
En Panamá también compró acciones de las sociedades Frankfort Enterprises, Ishwar Development, Corporación La Sabana, entre otras. “El propósito era encubrir el dinero, comprar inmuebles y construir viviendas. No tuve esa oportunidad”, se lamenta ahora mientras su destino pende de un hilo en manos del sistema judicial.
Monday, November 03, 2008
Luces y sombras de "Erick boy"
DICE QUE ABRIÓ LOS OJOS CUANDO CUMPLIÓ 30 AÑOS DE EDAD. ANTES, LOS TENÍA CEGADOS POR EL CONSUMO DE LA HEROÍNA. ES JOSÉ HERIBERTO HENRÍQUEZ, EL EX MILITAR Y EX PANDILLERO QUE NO CONVENCIÓ NI A FISCALES NI JUECES DE SU PROCESO DE REHABILITACIÓN.
Le gusta el vodka con soda y unas gotas de limón. Lo confiesa con esa mirada fuerte, el ceño fruncido y el hablado peculiar de un pandillero formado en las calles de Los Ángeles, en Estados Unidos. Sus manos tienen cicatrices, unas rayas negras como huellas de las agujas con las que se inyectaba heroína y otra marca redonda en uno de sus codos, justo donde impactó una bala luego de sobrevivir a un tiroteo en la colonia Popotlán, Apopa.
Sin parar de hablar se levanta del escritorio de Hommies Unidos, organización no gubernamental que trabaja en la rehabilitación de pandilleros, y toma de un armario el diploma de reconocimiento que le otorgó una universidad española. Ahí se lee su nombre: José Heriberto Henríquez.
Capturado y liberado. Al mediodía del 26 de mayo de 2006, el Juzgado Quinto de Instrucción se encargó que su nombre volviera a la agenda de los medios de comunicación. A petición de la Fiscalía fue recapturado por homicidio. El expediente judicial dice que a la salida de un club nocturno, Henríquez le disparó a otro pandillero: José Luis Córtez Guerrero.
Pero dos días antes de su captura -un miércoles lluvioso de mayo-, el recapturado y ahora condenado por homicidio rechazaba cualquier responsabilidad en el crimen. “Si hubiera cometido el delito, vos crees que lo hubiera hecho ahí (el club nocturno está ubicado frente a la Fiscalía, sobre la 49.ª avenida sur de San Salvador). Es algoilógico, man... si cometo un delito, ¿cómo me voy a quedar acá teniendotodalaexperiencia de haber vivido 16 años en Los Ángeles? Sí yo anduviera en la jugada no me dejaría agarrar, que me sigan, que les cueste.”
A la Policía no le costó recapturarlo. Lo encontró y esposó en las oficinas de Hommies Unidos, cerca del estadio Mágico González. Pantalón verde y camisa a cuadros del mismo color, Henríquez, mirada pérdida, se acomodó las esposas y caminó junto a investigadores que cubrían sus rostros con gorros navarones. Fue llevado a la cárcel y la fiscal Guadalupe de Chavarría asegura que hay suficientes pruebas para respaldar esa medida: dos testigos protegidos lo ubican en el lugar del crimen.
Los testigos describen un vehículo, un Nissan rojo, que después del homicidio fue pintado de azul -según las autoridades- para que no le pudieran seguir la pista. La fiscal De Chavarría le suma los antecedentes policiales para afirmar que Henríquez tenía una vida de día y otra de noche. Por el día trabajaba en la rehabilitación de pandilleros, pero por la noche la Policía lo sorprendió transportando heridos y participando en balaceras.
Sus amistades también son motivos de sospechas. En la barra show, el día del crimen, departía con Carlos Alberto Rivas Barahona, supuesto líder de una red de extorsionistas y quien también es procesado por homicidio. Las autoridades tienen entre ceja y ceja el antecedente de las extorsiones y sospechan que con dinero sucio obtuvo tres tarjetas de crédito internacional, tres vehículos y dos propiedades.
Henríquez reduce esas acusaciones a una palabra: mentiras. Para desacreditar sus ingresos onerosos saca de su cartera negra un taco del Seguro Social donde se consigna su salario mensual: $400. “Mi carrome lorobaron, entonces yo compré un Nissan 1998. Me lo vendieron bien barato, me lo vendieron en $1 mil 500 gracias a una persona que yo conocí en esto de la sensibilización y larehabilitación. Solo Dios sabe que no hay un mal que por bien no venga. Yo tengo una casa, pero mirá, yo la tengo con el Fondo. Está bien que investiguen, porque van a saber que soy una persona de trabajo.”
Sobre su presunta participación en el tiroteo, la reconce, pero con otra explicación. Un día de agosto de 2005 visitó el penal de Chalatenango para impulsar talleres y a la salida del recinto dos personas le pidieron aventón. “A la alturade Popotlán, apenas a dejar a la muchacha iba porque
ella venía de Valle Verde, me comenzaron a llover los balazos... Mirá, si yo por la misericordia de
Dios estoy con vida y los muchachos también.”
Después de la interrupción de una llamada telefónica confiesa que también estuvo preso por ayudar a Carlos Mojica Lechuga, supuesto líder de una pandilla y condenado a cinco años por tenencia ilegal de armas. La historia, según Henríquez, es así: “Nos pidió que por favor le pidiéramos su carta de libertad y se la lleváramos hasta (el penal) Gotera, porque no le permitían contactarse conDerechos Humanos y nos pidió el favor. Hey... es un favor que se le puede hacer a cualquier persona. Estamos para ayudar.”
Ese día de la entrevista, unas horas antes de su recaptura, Henríquez mostró a algunos de sus compañeros en proceso de rehabilitación los carnés para un proyecto de panadería y bromeaba sobre la posibilidad de ser encarcelado: “Solo falta laminarlos (los carnés). Nos vemos en la tarde y si no, vamos a seguir con el proyecto en la cárcel”.
Y esbozó una leve sonrisa. Una sonrisa que dice no disfrutó en la adolescencia porque, a los 14 años, fue reclutado forzadamente por el Ejército.Y para respaldar suspalabras, abre las páginas de su agenda y saca una fotografía en la que está retratado en cuclillas con un fusil en su mano, vestido con uniforme verde y una boina negra. Dice que ahí sus compañeros le enseñaron a guardar la marihuana en las culatas del fusil M16 largo, donde estaba el botiquín de limpieza del arma. Ahí comenzó su travesía por elmundo de la droga, situación que se agravó cuando emigró hacia los Estados Unidos, donde fue procesado por robos y posesión de heroína. “Abrí los ojos a los 30 años”, dice este hombre que nació en septiembre de 1967 y que estuvo ingresado en un centro de rehabilitación -en el plan modelo de Tijuana, México- allá por 1997.
Ya de regreso en su país, tras su paso por la ong de rehabilitación de pandilleros y tras recorrer un proceso judicial que culminó en febrero de 2007, fue declarado culpable de homicidio. Casi a las seis de la tarde, unos minutos antes de escuchar el veredicto del Tribunal Quinto de Sentencia, un periodista francés les tomó una fotografía. Él sonreía y defendía su inocencia, pero la afirmación de uno de los tres jueces cambió su semblante. “La versión presentada por la Fiscalía es robusta”. 16 años de cárcel, Henríquez y otro procesado quedaron cabizbajos...
Sunday, May 11, 2008
Réquiem por la Corte de Cuentas
1. Los muertos viven en la memoria de los vivos. Primero, como un lapsus traumático y luego en un recuerdo esporádico, ocasional. Pues resulta que el recuerdo de la Corte de Cuentas llega al colectivo salvadoreño, principalmente, cuando los pecenistas mueven sus piezas del ajedrez político para mantenerse en el poder; cuando se discute el presupuesto y cuando por medio de un campo pagado y el cierre de oficinas intenta mermar el escándalo de corrupción que salpica a sus auditores. Unos auditores y jueces que, por cierto, casi nadie conoce porque, ajenos a esa antigua preocupación fenicia por la eficacia de la función pública, rechazan o ignoran la cultura de rendir cuentas.
Quizás usted, querido lector, está en desacuerdo conmigo. Podría contra argumentar que la contraloría está modernizada (tiene una nueva ley), que tiene una página web que recoge las denuncias ciudadanas y que el sr. Contreras hasta preside una organización latinoamericana de entidades fiscalizadoras. Da igual. Es y será lo mismo. Ya Aristóteles, en su libro VII sobre Política, puso el dedo sobre la llaga: ¿De qué sirven las normas cuándo no hay un instrumento para hacer efectiva su función?. Las leyes, cuando están bajo el bastón de un partido político sólo tienen un efecto de dramaturgia.
2. Un muerto auténtico puede ser un tótem religioso o el argumento de un cuento macabro para asustar a los niños. O ninguna de las dos cosas. Hilvanando con el bondadoso tema de la ética, la política y la corrupción, resulta que la Corte de Cuentas no es la mejor acreditada en su materia. Lejos de ser un tótem sobre la transparencia, nadie ha fiscalizado lo que hace y el artículo que ordena auditar su trabajo sigue como un bello poema a la utopía y como muestra palpable de la irresponsabilidad de los diputados. Ese problema de legalidad e ineficacia conlleva, en el fondo, una tranquilidad para los funcionarios que hacen del poder un camino fácil hacia los privilegios y prerrogativas individuales. La Corte de Cuentas no asusta a los corruptos, es una institución con un protagonismo de segundo reparto en casos importantes como los negocios ilegales de los alcaldes con el diputado Roberto Silva o, para ir más lejos, con los sobornos que Carlos Perla y Mario Orellana recibieron en la autónoma de aguas, sólo para mencionar los casos que han trascendido a la palestra pública.
3. Los muertos son habitantes de una necrópolis y, para mí, los camposantos son un espacio para el silencio y el oscurantismo. Resulta que en los juicios que lleva a cabo la Corte de Cuentas son un exquisito ejemplo del secretismo. Un teórico español, Jaime Rodríguez Arana, considera que "la peor corrupción es la opacidad de recubrirse en la ley para no rendir cuentas". Y resulta que la Corte de Cuentas no cuenta lo que cuenta. Ese apartamiento, ese anacronismo, es un manejo antojadizo del poder, algo que intentó modificar el liberalismo hace ya un par de siglos. Pero resulta que esos contrapesos, claves para cualquier democracia, parecen no tener efectos sobre el futuro de la institución contralora.
No es casual que Fusades, académicos y organizaciones no gubernamentales pidieran despolitizar la elección del presidente de la Corte de Cuentas. Esas peticiones no pasaron de ser un eco fantasmagórico. Y eso preocupa. Hablando sobre el fracaso de la reforma al Estado, el teórico Michael Crosier señala que eso se debe a que los políticos ignoran las peticiones ciudadanas y el derecho administrativo solo es una herramienta ara los intereses de un grupo. El sr. Contreras ha prometido "cambios radicales", pero con los antecedentes esa promesa es una deferencia para morirse... morirse de risa o tristeza...
Saturday, April 26, 2008
19 años buscando justicia
Para los abogados de las víctimas, el informe solicitado por la CIDH es una oportunidad de oropara reiterar la impunidad del caso y apuntar con el dedo acusador al Estado. Mientras tanto, abogados y diplomáticos de El Salvador parecen estar en una encrucijada y manejan con sigilo la respuesta que darán por la masacre que cometió una unidad especial del ejército la madrugada del 16 de noviembre de 1989, cuando los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Armando López, Ramón Moreno, el salvadoreño Joaquín López y las empleadas domésticas Elba y Celina Ramos fueron asesinados dentro de la Universidad Centroamericana (UCA).
El entonces rector de la UCA, Ellacuría, era un reconocido intelectual, amigo del filósofo Xavier Zubiri, quien aspiraba a que su pensamiento filosófico permitiera, desde la interpretación de la realidad, una nueva visión del ser humano y de la liberación latinoamericana. Una semana antes de su muerte, recibió en Barcelona el premio internacional Alfonso Camín. Tras una fuerte presión internacional, en septiembre de 1991 un tribunal salvadoreño condenó al coronel Guillermo Benavides y otros nueve militares, pero dos años después quedaron en libertad gracias a la ley de amnistía que aprobó la Asamblea Legislativa.
Desde entonces el caso pasó al escenario internacional y los antecedentes jurídicos no son favorables para el Gobierno. El 22 de diciembre de 1999, en un informe de fondo, la CIDH determinó que El Salvador violó el derecho a la vida, la verdad y la protección judicial. Además, ordenó “una investigación completa, imparcial y efectiva”. La Comisión consideró que la ley de amnistía viola el derecho de las garantías judiciales para los familiares de las víctimas y ordenó adecuar esa legislación con la Convención Americana de Derechos Humanos, lo que permitiría reabrir la investigación contra los autores materiales e intelectuales.
Cumplir las recomendaciones
Casi una década después de ese informe, las recomendaciones siguen sin cumplirse. “Son procesos largos que se complican más cuando estamos frente a un Estado que no contribuye en nada a que esto avance y se cierra en sus posiciones. El salvadoreño es, quizás, el peor Estado en cuanto a incumplimiento de sentencias, recomendaciones y resoluciones emitidas por organismos de derechos humanos, tanto regionales como universales”, reprocha Benjamín Cuéllar, querellante del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca).
El 11 de marzo pasado, el Idhuca y el Centro por la Justicia y el Derecho Inter- nacional (Cejil) lograron que el caso de los jesuitas volviera a la agenda de la justicia internacional. Dentro de dos semanas El Salvador presentará un informe sobre el cumplimiento de las recomendaciones. De comprobarse un desacato, el Estado corre el riesgo de ser denunciado ante la Organización de Estados Americanos, y uno de los impactos negativos podría ser la reducción de la cooperación internacional.
Los representantes estatales son cautelosos para referirse al que se ha convertido en un espinoso tema diplomático: “No puedo hacer declaraciones, primero tenemos que presentar el informe. No quisiera hacer comentarios”, dijo Carlos Méndez Flores, abogado del Estado. Pese a que la CIDH ha recomendado su derogación, El Salvador adelantó que en su informe defenderá la ley de amnistía, porque es una de las claves que permitió el fin de una guerra de doce años, en la que murieron 70.000 personas. Desde la visión oficial, esa ley no permite abrir viejas heridas y consolida el proceso de pacificación: “El Estado ha dejado bien clara su posición, está todo razonado”, insistió Méndez Flores. La ley de amnistía no sólo dejó en libertad a los diez militares condenados por los asesinatos, sino que también es un obstáculo para investigar a los autores intelectuales. El Idhuca pidió investigar a la cúpula de las Fuerzas Armadas y al ex presidente Alfredo Cristiani, pero en 2000 un juzgado los exoneró bajo el argumento de la prescripción del delito.
Oferta de diálogo
En un intento por frenar la demanda, el Gobierno salvadoreño ofreció una salida negociada: “Fueron dos situaciones y sí, se quedó en que el Estado puede dialogar”. Pero los demandantes rechazan de pleno esa flexibilidad gubernamental: “El diálogo que proponen es ridículo, irrespetuoso, plantean que hay que discutir si se cumplen o no las recomendaciones. Si fuera un Gobierno serio en la relación con los ofendidos lo que habría que hacer es reunirse para ver cómo se cumplen las recomendaciones, no para decir ‘no vamos a cumplir las recomendaciones’. ¿Qué diálogo es ese?”, comentan con amargura los abogados de las víctimas.
Mientras el Estado presenta su informe y el tribunal internacional decide si concede la audiencia, los abogados piden paciencia a los familiares de las víctimas. Son conscientes de que en el caso de los jesuitas españoles las familias pueden presentar una denuncia ante la Audiencia Nacional, porque se trata de un delito de lesa humanidad. El antecedente jurídico más cercano es cuando se intentó procesar al fallecido dictador chileno Augusto Pinochet, que fue detenido en Londres a solicitud de la Audiencia.
“A los familiares [de los sacerdotes españoles] les pedimos desde el principio, que nos dieran la oportunidad de trabajar con las instituciones renovadas después del fin de la guerra. Si funcionan en este caso podrían funcionar en muchos casos más. Vamos a seguir intentándolo, pero la paciencia de los familiares no puede ser eterna. Cuando se acabe la paciencia, no podemos asegurar que no vayan a intentar mover el caso a la justicia española”, concluye Cuéllar.
( Publicado en la Revista Tiempo, Madrid, España)
Friday, January 05, 2007
Apuntes de periodismo literario, parte I
"Me tocó cuidar muertos en la masacre de 1932"
Él estaba en una fiesta, tocando un tambor en el cantón Los Pajales, Panchimalco, cuando fue reclutado por el ejército. Eran las ocho de la noche de un día de 1923. Los jóvenes que le acompañaban corrieron a los matorrales, Abraham Andrés Lemus no pudo escapar y se resignó a escuchar el amenazador mandato del comandante de la comisión civil, Froilán Pérez: "denle berga si se opone".Cuartel era sinónimo de maltratos y azotes. Los jóvenes tenían miedo y, en los días de reclutamiento en la zona rural, se escondían en las cuevas y matorrales hasta por tres días. Sin embargo, ese día de 1923, Abraham no advirtió el peligro. Entre la oscuridad, sus ojos apenas alcanzaron a distinguir las siluetas de una línea de hombres que, sin aparente motivo, rodeaban la casa. Víctima de la curiosidad se dirigió hacia ellos: "yo mismo me fui a entregar". Aquel error le cambió la vida.
A las cuatro de la mañana fue encerrado en una bartolina. Unas horas después le ordenaron formar una fila, ahí escogieron a los futuros soldados del Regimiento de Caballería. El mismo día, un domingo, a los reclutas se los llevaron caminando 17 kilómetros, desde Panchimalco hasta San Salvador, el recorrido fue dirigido por el comandante Víctor Ramos.
Así inició, oficialmente, la vida de los nuevos miembros de la caballería armada. El cuartel, organizado en tres escuadrones, estaba ubicado en el camino hacía Aculhuaca, en la entonces villa de Delgado –actual municipio de Ciudad Delgado, San Salvador-. El comandante era Ismael Montalvo. Después de 16 meses, el tiempo obligatorio de servicio militar que había establecido el Estado, Abraham recibió la baja y regresó a alquilar una casa de zacate en Panchimalco, el mismo lugar que le traía recuerdos no tan gratos de su infancia. Una infancia llena de desprecios.
El día que nació, un 5 de septiembre de 1902, a las nueve de la mañana, su abuelita Leonor Lemus pronosticó que "no tendría hiel" porque nació un día viernes. En un sentido figurado, la anciana auguraba que su nieto recién nacido, bautizado con el nombre de Abraham Andrés Lemus, sería un hombre que viviría sin amarguras ni preocupaciones.
Sara, su madre, murió en agosto de 1906. Unos dos meses antes, cuando se registró la última erupción del volcán de San Salvador, su tío Luis Andrés se lo llevó a trabajar con una comerciante. Sin saberlo, su vida había dado un giro poco agradable: Abraham, quien todavía era un niño, tenía que trabajar. Primero trabajó cargando sal en cantones de Rosario de Mora y Panchimalco, luego como cuidador de ganado en una hacienda y terminó en la capital como aprendiz de sastre. En su adolescencia, 1918, regresó a un cantón a cultivar trigo, maiz y frijoles.
En 1927, cuando Pío Romero Bosque fue juramentado Presidente de El Salvador, Andrés Lemus fue seleccionado por su inteligencia para integrar la Guardia Presidencial que formó la valla de honor dentro del Palacio Nacional. Le dieron un uniforme de gala y un fusil checo para rendir honores al sustituto de Quiñónez Molina.
El 4 de noviembre de 1929 pasó a formar parte de la recién creada Guardia Nacional, donde alcanzó el grado de cabo, con un salario mensual de 75 colones. Ahí aprendió a usar la bayoneta (entonces conocidos como mosquetones) y, después de 1932, la metralleta de 16 tiros. También conoció al General Maximiliano Hernández Martínez. "Llegaba hablar con los jefes. Era un hombre negrito, pechito". En la administración de Martínez seleccionaron a un grupo de 18 oficiales para continuar sus estudios. Entre ellos estaba Abraham, un asiduo lector y quien hasta hace unos años tenía una caligrafía casi perfecta.
Durante el levantamiento campesino encabezado por Farabundo Martí, Abraham estuvo -sin relevo durante dos días- en un retén que la Guardia Nacional montó en la carretera que de Sonsonate conduce a Santa Ana. Luego pasó a Sonsonate: "Yo estuve en Sonsonate, me tocó cuidar muertos. Entre el montón de muertos que había, había un muchacho que estaba vivo. Y me hablaba, me dijo que él era soldado del cantón Sábanas Blancas, ahí está mi comandante, me decía y él estaba vivo".
Días después fue enviado a Tacuba, donde todo el puesto de guardia fue asesinado. También recuerda las ejecuciones masivas. "Los muertos cuando los iban a matar los formaban así en línea, un solo... con la metralladora caían como postes y los llevaban, quizás, a quemarlos, a saber por donde".
