Wednesday, November 02, 2011

Daniel en el pozo de las letras

Antes de tener una antología de Rodolfo Walsh en mis manos solo sabía dos cosas sobre este escritor argentino:  que Operación Masacre es una novela de no ficción que, pese a su rigor periodístico, no desató la fiebre por el nuevo periodismo como sí lo hizo A Sangre Fría, de Capote... ¡Nueve años después! También sabía que él era como un genio cuya luz colisionaba con la de otro genio: Borges.
Después de seguir las andanzas del comisario Jiménez y del lúcido Daniel Hernández debo decir que sus cuentos policiales tienen una trama exquisita, a mi gusto, mejor que otros relatos que gozan de más reputación en ese género de misterio. Quizás el placer de Los Oficios Terrestres, por ejemplo, está en la simpleza de sus temas. Parafraseando a Walsh: "Viendo, de todas maneras, pasar a mi lado a la gente, las mil cosas absurdas que suceden a cada rato en la calle, o divertidas en la casa, y  también fatigosas en cualquier parte, viendo y pensando, eso, eso es lo que había que contar..."
Por tragedia, la obra de Walsh es inexistente en las librerías salvadoreñas. No hay nada. Ni los Oficios Terrestres, ni Variaciones en Rojo, ni la Antología de Cuentos Policiales. Nada.
Afortunadamente, un día, mientras deambulaba por una librería en Guatemala encontré un libro que recopilaba parte de su obra. Entre esos relatos me permito citar De divinatione, que me parece un texto sencillamente genial. 
"(...) En 1572 el nuevo imperio se derrumbó. El último inca Tupac Amarú, entró encadenado en Cuzco. La suya fue la postrera gran ejecución de la conquista. Cuatrocientos indios cañaris lo escoltaron hasta la Plaza Mayor donde se le permitió ver el descuartizamiento de su esposa. Después que el inca fue debidamente confesado y abjuró de sus culpas, su cabeza fue puesta en el tajo. A último momento alzó los ojos para mirar a su ejecutor. Era un indio Cañari. La espada brilló, la cabeza rodó, y allí terminó el odio".

Friday, April 22, 2011

La espera del general

The deportation trial of a former defense minister of El Salvador has been continued after the judge accepted a defense motion for more time to prepare for cross-examination of a key defense witness.
Eugenio Vides Casanova is charged with condoning the torture and the killings of four American churchwomen and other human rights abuses while he was a general in the El Salvadoran military in the 1980s.
His attorney concluded questioning Edwin Corr, a former U.S. ambassador to El Salvador, on Friday. Corr testified in part that he had never heard criticism of the general for such abuses. It contradicted earlier testimony from Corr's predecessor, Robert White.
The trial will resume May 24 with Corr's cross-examination by the government and then possible testimony by Vides Casanova.

Wednesday, March 30, 2011

Un tal Napoleón...

Estimados, aquí les dejo un mapa de referencia del Imperio Romano Germánico, aquella estructura política inconsistente que recibió el zarpazo de muerte por parte del ejército francés que dirigía Napoleón Bonaparte.

Luego, el mapa europeo cambió radicalmente. Esos cambios drásticos provocaron que una buena parte de la aristocracia europea repudiara a Bonaparte; en especial, después de la primera derrota de los rusos y austríacos (recuerden que fueron varias coaliciones). Aquí les dejo un fragmento de "Guerra y Paz", la obra de Lev Tolstoi, que ilustra ese sentimiento.

"Desde aquella primera tarde en la que Pierre había defendido tan inoportunamente a Napoleón en la velada de Anna Pávlovna había pasado mucho tiempo. La primera coalición había sido derrotada, habían muerto 100,000 personas en Ulm y Austerlitz. Bonaparte que tanto había escandalizado a Anna Pávlovna con su insolente anexión de Génova y por haberse puesto la corona de Cerdeña, ese Bonaparte ya había puesto hasta el momento a dos de sus hermanos al frente de reinos europeos, había dispuesto órdenes para toda Alemania, era recibido por los emperadores de todas las cortes europeas, excepto la rusa y la inglesa, había destruido en dos semanas al ejército prusiano en Tena, había entrado en Berlín, había tomado una espada que le gustaba de Federico El Grande y la había enviado a París (este último suceso irritaba por encima de los demás a Anna Pavlovna) y habiéndole declarado la guerra a Rusia, prometía destruir sus nuevas tropas como lo había hecho en Austerlitz".    Capítulo XXVII, pág 577


Luego de la derrota definitiva de Bonaparte, las potencias europeas acuerdan en el Congreso de Viena redifinir las fronteras. Al final, en un sentido amplio se puede inferir, que ese tercer mapa también es un legado de ese tal Napoleón Bonaparte. Que lo disfruten...

Wednesday, November 10, 2010

El jefe encarcelado

La apariencia física de Víctor Soto Diéguez no ha cambiado en los últimos tres años. Es el mismo hombre delgado, moreno y de cabello entrecanoso que conocí en el 2007. Un sábado, a finales de febrero, lucía una corbata, tenía una oficina al fondo de una galera donde antes funcionaba una aduana y algunos papeles sobre el que era el principal escritorio de la División de Investigaciones Criminales de la Policía guatemalteca (DINC). Él era el jefe.
Su oficina estaba en el ojo del huracán. Apenas habían pasado dos días de la captura de cuatro de sus subalternos por ser los sospechosos del asesinato de tres diputados del Parlamento Centroamericano y su motorista. "Ellos traicionaron mi confianza", me dijo en una escueta entrevista que concedió en su oficina. Hablaba con la certeza de un hombre que calla lo que sabe y me pidió estar atento al caso: "Pronto tendrá noticias".
Y las noticias crecieron como hongos de invierno ese mismo mes. El subinspector Marvin Roberto Contreras Natareno también fue implicado en el crimen y los cuatro policías capturados fueron asesinados en una cárcel de máxima seguridad. Ayer, Soto Diéguez declaró ante un tribunal. Vestía un jeans, una chaqueta negra y unas botas café. Dijo que un informante le dio la primer pista que concluyó con las capturas de los policías: la placa del vehículo que interceptó a los diputados.
Al final de su declaración, apartó la pequeña silla negra, pero en lugar de salir de la sala de audiencia como todos los testigos, un policía se le acercó y le esposó las manos. El ex comisario salió de la sala y rechazó cualquier vinculación en el crimen de los parlamentarios. Antes de subir al ascensor lanzó una mirada hacia atras, con los ojos llorosos -quizás por los destellos de las cámaras fotográficas-, como un hombre que tiene la certeza que sabe lo que calla... Y se lo llevaron a una prisión, donde espera ser enjuiciado por la ejecución extrajudicial de unos reos en la cárcel de Pavón.


Saturday, November 06, 2010

Encuentro con la dama del misterio

Hay nombres fáciles de memorizar. Agatha Christie fue, para mí, uno de ellos. Desde que aquel profesor de literatura nos habló de la novela policíaca y de "Crimen en el expreso de oriente", el nombre de la escritora inglesa quedó marcado en mi memoria. Empero, por esos extraños designios del destino, tuvieron que pasar casi 14 años desde aquella clase de bachillerato para que uno de sus libros llegara a mis manos. Ese fue: Pasajero para Frankfurt.

Quizás eran mis expectativas, quizás todos esos buenos comentarios que orbitan sobre la obra de Agatha Christie, la dama del misterio, pero el inicio de esa obra me desilusionó: Mientras está en un aeropuerto de Alemania, un diplomático inglés, Sir Stafford Nye, acepta entregarle su pasaporte y su capa de bandolero que compró en Córcega a una mujer desconocida que alega que su vida corre peligro. La mujer  suplanta la identidad del diplomático y viaja.
Claro que es ficción, pero el inicio me pareció frívolo, predecible. Luego, la historia sumerge a Sir Stafford Nye en la lucha contra una organización mundial que fomenta la violencia de los jóvenes y que ha encontrado en un nuevo líder, el joven Sigfrido, el pañuelo para desempolvar las ideas de la superioridad de una raza, tal como lo reivindicaba Adolfo Hitler.
La obra fue escrita en la década de los 70 y, deja a flor de letra, los fantasmas de la segunda guerra mundial que oteaban con esa fiebre de la guerra fría: la obsesión de las investigaciones científicas para dominar, para controlar la voluntad, el espíritu de los seres humanos. Funcionalismo puro. Pese a mi desencanto con el inicio de la obra, debo reconocer un estilo ágil en el inicio de algunos capítulos, intercaladas buenas descripciones. Aquí unos ejemplos:
-En el gabinete de la casa que lleva el número 10, en Downing Streat, se encontraba el primer ministro, Cedric, sentado a la cabecera de la mesa...
- De aspecto sólido, compacto, aquel individuo reflexivo acarreaba sentido común a todas las asambleas en que tomaba parte. No producía la sensación de ser un hombre brillante y esto era ya un elemento tranquilizador...

Thursday, November 04, 2010

Los secretos de la montaña

Él viste una camisa manga larga, oscura con delgadas rayas blancas. Pantalón gris oscuro, zapatos y calcetines negros. Vivía en la aldea La Montaña, en Guatemala. Es moreno, flaco, de voz chillona que sus palabras casi son gritos cuando se acerca al micrófono.
-No tenemos problemas de audición, le aclara una jueza.
-Perdón señoría.
Y sigue hablando, declarando, reiterando su inocencia. Es Carlos Alberto Gutiérrez Arévalo, procesado por el crimen de tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y su motorista, el 19 de febrero de 2007. El Ministerio Público asegura que ese día, desde el telefóno 55276421, se comunicó varias veces con el ex diputado Manuel Castillo Medrano, Vanner Adílcar Morales, Mario Javier y Waldemar Lemus Escobar, supuestos integrantes de una banda de narcotraficantes que operaba en Jalpatagua.
"Todas las llamadas que aparecen a ese número yo no las voy a negar porque era mi número, no las voy a negar porque no le he hecho daño a nadie". Dice que las llamadas eran por motivos profesionales: con el ex diputado Castillo porque trabajó como técnico de la bancada Unión Nacional por la Esperanza (UNE) y con los hermanos Lemus Escobar porque les vendió un vehículo Mercedes Benz. Su autolote estaba en "un callejoncito", en la 13 calle de la Zona Uno.
Ese reduccionismo no convence al fiscal Edwin Marroquín. "Existe un fenómeno importante que durante enero o febrero las llamadas con estas personas de Jalpatagua son una o tres llamadas por día, pero el 19 de febrero de 2007 son múltiples llamadas telfónicas, por ejemplo a las 9:05, 9:08, 9:15, 10:15, 10:35, 11:40 y así... se nota que la comunicación es más constante". Esa constacia, dice el fiscal, era por el crimen de los diputados.
Gutiérrez Arévalo estaba identificado en la agenda telefónica del diputado Castillo como "Montaña 3". Él realizó llamadas a El Salvador, pero de nuevo justifica: era para contactar a una artista, Karlita Rico, para que participara en un jaripeo para las fiestas en su aldea.
-¿Estuvo en El Salvador?
-Sí, en Ahuachapán.
Aclara, empero, que su visita fue al hospital de esa ciudad porque su esposa dio a luz en ese nosocomio. El fiscal, de nuevo, promete botar esa coartada: alega que en los próximos días presentará testigos que lo comprometen con el delito. Eso tal vez sea en un futuro porque hoy "Montaña 3" no se salió del libreto: lo que para uno son indicios de su participación en el crimen, para él se reduce a cuestiones de trabajo. Terminó de declarar, lo volvieron a esposar y regresó a su celda, a un costado de la sala.

Wednesday, November 03, 2010

Reencuentro con Calamaro

Madrid era una ciudad de edificios rutilantes, calles anchas con tráfico pesado y aceras bien limpias por las que deambulaban cientos y cientos de personas. Era finales de enero de 2008, yo vivía en un pequeño apartamento por la estación Argüelles, cerca de la calle de La Princesa. Eran los días en que la música y los libros eran el bálsamo para aliviar las sensaciones de soledad y extrañeza como las que siente un niño cuando acude a su primer día de clases.
Lo primero que hice fue comprarme un reproductor musical y un amigo colombiano se encargó de saturarlo con canciones. Ahí comenzó mi adicción por la música del cantante argentino Andrés Calamaro. Tuyo siempre, Minibar, Mi enfermedad, Sin documentos eran las rolas que más se repetían cuando deambulaba por las librerías, por los centros comerciales, por las aceras inundadas con un mar de gente.
En mayo de ese año, Calamaro llegó a la provincia de Granada, en Andalucía, y yo también. El artista tuvo una presentación, pero mi maltrecha situación económica solo se ajustó para visitar la Alhambra, una de las obras maestras del mundo árabe. Regresé a Madrid con menos euros y con más desencanto por mi inasistencia forzada al concierto.
Pasaron los días y pasaron los años. Regresé a El Salvador y el sinsabor quedó como una anécdota. Dos años después de mi descubrimiento por el gusto calamariano, el 19 de octubre de 2010, llegué por motivos laborales a una ciudad menos extraña: Guatemala. Cuando el bus entró a la capital chapina, por el boulevard de Los Próceres, no pude evitar una sonrisa cuando vi los muppys con una silueta negra y ese apellido de ocho letras que anunciaba su próximo concierto: Calamaro, on the rock.
La cita era en la Ermita de la Santa Cruz, en Antigua Guatemala, unos 40 kilómetros fuera de la capital. Ese domingo hacía calor. Abordé un bus verde, pagué ocho quetzales -casi un dólar- y una hora más tarde ya estaba buscando hostal en esa ciudad que es patrimonio de la humanidad desde 1979. Era la tercera vez que visitaba "antigua", no obstante, volví a recorrer sus calles empedradas, a descansar en sus parques, a sorprenderme con su espléndida arquitectura colonial.
Y llegó la noche y llegó el concierto. Caminé hacia las afueras de la ciudad y me encontré con la fachada de un templo antiguo que se iluminaba de verde, de azul, de rosado, según las luces. Al pie de la ermita estaba un pequeño escenario al que salió el argentino casi a las nueve de la noche. El público del área de mesas se paró en las sillas, los que estaban en las gradas, como en un teatro griego, también se pusieron de pie y, con mano alzada, cantaban sus canciones, o bebían cervezas, o fumaban marihuana.
Cantó Mil horas, Tuyo siempre y hasta Woman no cry, de Bob Marley. Calamaro omitió Minibar, la canción que me identifica con Madrid, pero el artista se gastó un conciertazo. Hay música que es un bálsamo para las heridas, pero que también es un acelerador de la irreverencia, de la creatividad, del arte. La de Calamaro, definitivamente, tiene de los dos componentes... Así fue mi reencuentro con Calamaro, en una ciudad menos extraña, con una buena compañía que no dejó espacios para la soledad.

Friday, October 29, 2010

Un día frío y gris en Atitlán

Sábado 23 de octubre. El bus llegó a la cima de una de las montañas que bordea el lago Atitlán a la media tarde. Hacía frío y el cielo gris parecía confundirse con las aguas que descansaban al fondo, en un valle, como una lámina de acero fundida. El bus de la empresa Transportes Rebulí siguió descendiendo sobre una calle asfaltada y angosta que serpenteaba entre derrumbes y una exuberante vegetación. Unos 30 minutos después llegó a Panajachel, un pintoresco pueblo de Guatemala. Hostales a uno y otro lado de la calle principal, ventas de artesanías y muchas mototaxis eran la estampa inicial.
A unos 200 metros de la entrada principal estaba un desvío, una calle empedrada que terminaba en una acera pavimentada. Habían más venta de artesanías, de hamacas, de pelotas, de camisas con mensajes joviales: "Todos los días me levanto guapo, pero hoy exageré. Guatemala". Caminé hacia un pequeño embarcadero, y aquellas aguas que en la distancia se divisaban grises, en la cercanía tenían un tono azul verdoso. El cielo seguía nublado.

La aventura había comenzado a las once de la mañana. Una amiga guatemalteca me recomendó que llegara temprano a la terminal -en la calle 21 de la zona uno- para asegurar un asiento porque era posible que muchos lugareños regresaran de la capital a la ciudad de Solalá. Imaginé la terminal como un predio con muchos buses, con vendedores ambulantes y mucha gente esperando la salida del bus; sin embargo, me encontré con un pequeño predio en el que estaban tres buses estacionados, al lado de un portón negro estaba un guardia de seguridad privada moreno y sonriente. Yo era el único pasajero.
A medida que el bus se adentraba al interior guatemalteco se fueron subiendo más y más pasajeros, en su mayoría, vestidos con ropa autóctona. La joven que se sentó a mi lado era morena, cabello liso, unos profundos ojos negros y comía jocotes. También viajaba a Panajachel y, con su familia, llevaba unos enormes bultos afianzados en la parrilla del bus. Fueron tres horas de viaje y faltaba poco para que el sol se perdiera en el horizonte.
Esa noche, la llamada de la cama pudo más que la llamada de la discoteca. Fue hasta el siguiente día que abordé una lancha, "Torbellino", rumbo a San Pedro de La Laguna. Un pueblo pequeño con mucha identidad: se habla español, se habla Tz´utujil. Me sorprendió la comodidad del hospedaje, 20 quetzales por noche, en habitación sencilla (2.50 dólares). Más venta de artesanías, más discotecas, más bares y más parajes para admirar el lago. En el pequeño poblado, rodeado de cafetales, se levanta una iglesia cuya atalaya se divisa desde la lejanía. Pese al nombre católico del municipio, la principal edificación religiosa es una iglesia bautista. Esa noche unos nubarrones negros ocultaron la luna y, al siguiente día, lloviznó. Sin embargo, el gris del lago y el cielo no opacaban la belleza del paisaje...


Thursday, October 21, 2010

Asì iniciò el juicio de los diputados del PARLACEN...

8:35 AM. El centenar de policías está apostado a la entrada, cerca del detector de metales. Unos vestidos de azul, otros de negro. Adentro, en ese edificio de torre de tribunales, en Guatemala, está una celda de metal, con barillas que forman pequeños rombos y, al frente, una vidriera. Adentro están nueve personas procesadas por el crimen de tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y su motorista. 

9:02 AM. La voz pierde su dulzura cuando otea en los términos jurídicos. "Damos inicio a la presente audiencia". La sala cuadrada, a media iluminación, está llena. Minutos después me enteré que son peritos y testigos. El tribunal les asigna el día en que rendirán su declaración. Todos se retiran. La sala quedó un poco vacía. El calendario de declaraciones està listo hasta el cuatro de noviembre.

9:40 AM. El ex diputado Manuel Castillo, acusado de ser el autor intelectual de los crímenes, es llamado a declarar. Se declara inocente y acusa a una estructura delictiva enquistada en la Policìa Nacional Civil y el Ministerio de Gobernaciòn de Guatemala. La Fiscalía retoma un aburrido interrogatorio que se interrumpió con risas hasta la media tarde:
-¿En qué vehículo se conduce ahora?, pregunta el fiscal Edwin Marroquín.
El dueño de una camioneta Toyota, el mismo al que los medios de comunicación vinculaban con una lujosa Hummer que perteneció al cantante Luis Miguel, y que tiene dos propiedades en Jutiapa responde sereno:
-En una patrulla de la policía.
Todos ríen. La juez reprende al público. A las tres de la tarde, los interrogatorios aburridos regresan a la sala. Antes de salir de la sala, Castillo Medrano se sentò en uno de los asientos del pùblico y una pregunta sobre el diputado Horacio Rìos parece molestarle...
-¿Conoce al diputado Rìos?
-Usted pregunta como el Ministerio Pùblico...

Wednesday, October 20, 2010

"Manolillo" no existe

Me lo dijo en Guatemala una periodista de Prensa Libre. Primero fue como una aclaración, luego como un comentario sarcástico por la reiteración del error en varios medios de comunicación de El Salvador. "Manolillo" no es igual que "Manolito". Para bien o para mal, la prensa local siguió llamando "Manolillo" al ex diputado independiente Manuel Castillo Medrano, un alias que -no acorde con la realidad- sonaba extraño para los periodistas del vecino país.
La primera vez que ví a Castillo Medrano habían varias grabadoras y cámaras acechándolo. Fue en agosto del 2007, a la salida del Parlamento guatemalteco, cuando él reiteraba su compromiso en la lucha contra la corrupción -recién había votado a favor de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG)-, pero los periodistas estaban más interesados en preguntarle por qué llamó telefónicamente a un policía, Jeiner Ercides Barillas, procesado por el crimen de tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y su motorista.
La segunda vez que ví a Castillo Medrano ya no era diputado, pero las cámaras y las grabadoras seguían acechándolo. Fue en agosto del 2008. Estaba esposado, con un casco negro, un chaleco antibalas y rodeado de policías. Un fiscal guatemalteco lo acusaba de ser el autor intelectual del asesinato de Eduardo D'Aubuisson, William Pichinte y Ramón González, legisladores regionales por el partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Mañana veré a Castillo Medrano por tercera vez. El hombre que intentó crear un banco, que formó su propio movimiento político para ganar una alcaldía y que, entre sus lujos, hasta le compró un vehículo al cantante Luis Miguel será enjuiciado por asesinato y, de nuevo, habrá varias grabadoras y cámaras acechándolo. Mañana, es casi seguro, que aquella periodista que vive en un apartamento de la zona dos me recordará que "Manolillo" no es "Manolito"...


Tuesday, October 19, 2010

Guarjila sin Jon Cortina

Hace más de un año y medio pasé por esta calle polvosa. Ese día caluroso de marzo regresaba del río Sumpul y no me quedó tiempo para visitar Guarjila. El domingo 17 de octubre regresé a esa zona y me encontré con el mismo calor del verano, con las mismas casas enclavadas en los agrestes cerros chalatecos y con las mismas ganas de conocer un poco de su historia. A esta comunidad le dieron vida las personas que llegaron desde Mesa Grande, Honduras, en 1987. Su nacimiento y crecimiento estuvo marcado por el dolor -la guerra-, pero también por la esperanza que ellos siguen atribuyendo a un líder omnipresente: el jesuita Jon Cortina.
Cortina murió un 12 de diciembre de 2005, pero en Guarjila parece estar más vivo que nunca. Su nombre aquí en una pared, cerca del principal redondel del cantón; su rostro pintado allá en la improvisada iglesia, atrás del parque. Una casa museo para honrar su memoria, unas camisetas negras con su silueta, un libro. El jesuita es, además, motivo de orgullo y conversación tanto para quienes le conocieron como para quienes solo escucharon sobre la grandeza de su vida. "Para nosotros era como un padre", dice Francisca Cruz, una de las personas que repobló ese lugar durante los días tristes del conflicto armado. "Dicen que era muy buena persona, hizo muchos proyectos para la comunidad", apunta Catalina Ávalos, quien recién comienza sus estudios en idioma inglés en una universidad privada.
Lo de Guarjila y Cortina parece uno de esos matrimonios que resiste el paso del tiempo. Están enlazados, amalgamados, unidos por aquella teología que hablaba de la opción preferencial por los pobres y que metió en problemas con el status quo a religiosos como el sacerdote Rutilio Grande y monseñor Oscar Arnulfo Romero. Cortina les admiraba. En la casa museo dicen que el jesuita tenía un tesoro, una caja de madera, en la que guardaba algo que ni sus mejores amigos sabían de qué se trataba. Tras su muerte, en aquella pequeña casa de tres cuartos, plantada al lado de un maltrecho camino y que tiene una espléndida vista panóramica al cielo azul y los cerros, encontraron una estola que usaba Rutilio Grande. El tesoro de Jon Cortina es, ahora, el tesoro de Guarjila...



Friday, October 08, 2010

Dulzura salvadoreña

Sí, sí, lo confieso. Sentí un extraño rubor, una culpabilidad de desconocer lo propio. Escuché esta canción en la radio alguna vez, pero desconocía que eran artistas salvadoreños. Fue hasta ayer por la noche, cuando sentado en el anfiteatro de la ex feria internacional, sentí esas dos sensaciones antagónicas: culpa y orgullo. Culpa por desconocer el talento musical que hay en mi país, orgullo porque en esta minucia planetaria hay talento. Se hacen llamar XDFive Ft Rex & Dj Emsy. No han tenido una gran cobertura mediática, ni realy show como otros, pero estoy seguro que su ingenio les hará llegar lejos, aún sin el apoyo de los grandes medios de comunicación.

Thursday, October 07, 2010

Sin cabeza y sin ritmo

Mi amiga ecuatoriana me vendió muy bien el dulce de la curiosidad: una crónica, aderezada de ensayo y apuntes autobiográficos que retratan el cenit de la violencia del narcotráfico, en México. Sicarios aquí, cocaína allá. Corrupción tan surrealista como la brujería. Decapitados, impunidad. ¿Cómo resistir a una lectura que promete escudriñar desde diferentes aristas el gesto supremo de la atrocidad?.
Quizás, por eso, pensé que "El hombre sin cabeza" era un libro para leer sin descansos, de esos que te atrapan desde la primera hasta la última línea. Y aunque Sergio González Rodríguez logra algunas buenas pinceladas para describir y alternar los paisajes mexicanos con el mundillo de los carteles de la droga, creo que al texto le falta ritmo, orden y personajes para dirigir la mirada.
La contraportada -y mi amiga- reivindican la obra como una pieza periodística. Lamento, de nuevo, estimada Gaby, decir que al escrito le falta una pizca del condimento de este oficio: el rigor de las fuentes. ¿Acaso se necesita de una fuente anónima para decir que el problema se resuelve con el cumplimiento de la ley?. Yo creo que no... ¿o estoy perdiendo la cabeza?.

Thursday, September 23, 2010

Manyula se murió de amor...

A la dama de piel cenicienta la mató el amor. Los apocalípticos que vieron el cielo de elefantes también juran que, durante los últimos 711 días, ella sacrificaba una parte de su almuerzo y guardaba una sandía esperando la visita de la pasión, del desenfreno, de la ternura. Pero desde aquel 10 de octubre de 2008, Manyula no volvió a tener noticias de su prometido, menos del señor que la embaucó en esa esperanza de amor  http://especiales.laprensagrafica.com/2010/manyula/?p=12
La mayoría olvidó la oferta, menos la agraviada, la que tenía memoria de elefante. Entonces comenzó a morirse de verdad porque Manyula había comenzado a morirse antes. Mucho antes de su sepelio. La dama de la piel cenicienta se moría cada mañana, todos los días, cuando los motoristas de la ruta 2 y 10 se mencionaban a su madrecita con la bocina de los buses. Taxistas, microbuseros y conductores particulares también sabían una que otra partitura en esa sinfonía.
Y el bullicio no era cuestión de morirse solo a una hora. A media mañana, a media tarde, los recreos de los vecinos -el Instituto General Manuel José Arce y la Escuela República de Brasil- también eran motivo de interrumpir la siesta. Y qué decir de los pandilleros, los que estaban allá por la gasolinera Texaco y el mercado Modelo, quienes en más de una vez demostraron sus habilidades de pelea frente a la residencia verde de la señorita Manyula. Del Acehualte, mejor ni hablemos.
En una selva así es mejor morirse de una sola vez. Rápido. ¿Para qué vivir muriéndose? Entonces, estimada dama de piel gris, ayer que te ví en esa fosa con flores, con frutas y sin novio recordé la frase lapidaria de Borgues, el ciego de oro: "no nos une el amor sino el espanto".

Thursday, September 16, 2010

Éxodo de madrugada III

Ayer que caminaste descalza sobre el agua,
sobre el asfalto,
nos olvidamos de gastar esfuerzos en olvidarnos.
Volvimos a disfrutar la sorpresa ordinaria de la madrugada,
con papalotes blancos
que deambulaban entre la librera y la ventana.

Wednesday, September 01, 2010

La lección de Kapuschinski

Son como la antípoda del sedentarismo. Hacen lo que les gusta y, creo, en su desdén por los paradigmas terminan convirtiéndose en eso, en paradigma. Uno es Heródoto, el otro es Kapuschinski. Uno es griego, el otro es polaco. Uno es antiguo, el otro es contemporáneo. Los encontré en un libro, viajando de Persia a Egipto, de Polonia a China, de Grecia a Etiopía, de el Congo a Argelia. Hablamos, en fin, de nómadas de pura cepa.
La obra: "Viajes con Heródoto". El autor: Ryzard Kapuschinski. El periodista polaco intercala apuntes de sus coberturas en Asia y África con textos del primer historiador de la humanidad, Heródoto. A ellos los encontré en un mar de libros. Una tarde-noche de octubre de 2009, fui con Óscar Escamilla, periodista colombiano y corresponsal de ANSA, a una feria del libro, en una de las ciudades más pobladas del mundo: México DF.
El Zócalo es la plaza principal de la capital mexicana. Una enorme bandera tricolor a un lado y, al fondo, la fachada de la catedral se levantaban sobre un océano de toldos blancos, bajo los cuales se podían encontrar miles de libros. Desde la biografía de Shafick Handal, los clásicos de la literatura, diccionarios, hasta libros de cocina. Imposible mirar todo, imposible recorrer el lugar en un par de horas.
Como un adicto desesperado, regresé al lugar al siguiente día, un sábado. Ahí encontré a Kapuschinski. "Nunca han abundado las personas que durante años se dedicasen a recorrer el mundo de punta a punta por su propia voluntad, sin imposición alguna, con el único fin de conocerlo, estudiarlo y comprenderlo, para, luego además, describirlo todo".
¿Cómo describir el mundo?. No hay una respuesta, no hay fórmula. Una parte de la respuesta solo la proporciona el propio camino. Y para eso, supongo, cada mañana a la salida del sol, incansablemente, como lo hace Heródoto, cómo lo hace Kapuschiski, hay que reanudar el viaje. Caminar, simplemente caminar...

Friday, August 13, 2010

Sencilla y frágil

Como la negación de un beso,
como las respuestas sin preguntas
que dejan huérfana una ilusión,
mientras en esta habitación el frío de la oscuridad me azota...
Como el cambio repentino de tus deseos,
como el laberinto de las palabras nunca dichas,
nunca pronunciadas,
mientras la esperanza es un tropiezo en este camino...
Y amanece con la químera de cómo sería una madrugada a tu lado.

Friday, July 09, 2010

Ventana 406

Al fondo del local 406 está una silla grande en un espacio chiquito. Hay una ventana y algo que arbitrariamente me gusta llamar confesionario. Mi madre le llama oficina. Una nueva oficina, después del éxodo de Santa Elena. Decir que ese desórden de papeles, ese teléfono negro desnutrido y ese estante en espera de libros es mi oficina me parece un exceso. Prefiero, arbitrariamente, llamarla refugio atómico, escondite inglés, desorden que no se desvive por el orden. En fin, se trata de un espacio similar al que ha consumido mis últimos siete años laborales, la diferencia -por ahora- es la ventana. Esa ventana desde donde se puede mirar una parte de la Zona Rosa y que me recuerda una rola de los Fabulosos Cadillacs: Desde mi ventana veo el sol salir, el tiempo ha pasado como un rayo y yo sigo estando aquí, no tan lejos como donde estuve ayer...

Sunday, June 27, 2010

El último zarpazo de las pandillas

Cuatro fueron los pandilleros que abordaron el microbús de la ruta 47, casi a las 7:30 de la noche de aquel domingo 20 de junio. Uno llevaba combustible en unos envases como de jugo, los otros tres iban armados con una escopeta Maverick, calibre 12; una pistola y un revólver Smith & Wesson.
La Fiscalía reveló ayer el nombre de dos de los cuatro individuos que desviaron la unidad MB 1989 hacia la calle Roma, en Mejicanos: Juan Antonio Borja Alvarado y Wilber G., un menor de 16 años. Los otros dos no han sido identificados y el jefe fiscal contra el crimen organizado, Rodolfo Delgado, se limitó a señalar que uno de ellos era el líder de una pandilla. Es prófugo.
Cuando el microbús paró cerca de una tienda sin nombre, en la colonia Polanco, los tres pandilleros armados dispararon contra el cobrador Juan Alberto Erazo y el motorista Juan Mercedes Martínez. Luego intimidaron con sus armas a una treintena de pasajeros, mientras que el líder prófugo roció de combustible el interior de la unidad.
Y cerró la puerta. Y quiso encender un fósforo, pero no pudo. Fue hasta el segundo intento que las llamas y el humo comenzaron a extenderse, lo que terminó con la vida de 14 personas. “Algunos logran salir prendidos en llamas, el resto de las personas quedan atrapadas en la parte posterior y en el frente del microbús”, relató Delgado. Ese domingo en la noche, 16 personas se salvaron de las llamas, pero en menos de una semana las graves quemaduras provocaron la muerte de otras dos víctimas.
Cuando las llamas consumían la unidad, dos pandilleros más –no identificados hasta el momento– salieron de un pasaje de la colonia Polanco y dispararon unas 14 veces contra el microbús.
Ellos usaron un arma de fuego Glock, calibre 40 milímetros; y una CZ, 9 milímetros. Luego huyeron hacia el lugar donde había iniciado la tragedia: la casa comunal de la colonia Jardín.
Al velorio de Óscar Armando Alvarado Ángel llegaron muchos pandilleros, uno de ellos Eduardo Enrique Rosales Mendoza. El sábado 19 de junio, mientras el ataúd estaba dentro de la casa comunal, a los jóvenes no les quedaba duda de que el crimen fue cometido por una pandilla rival y había que tomar venganza.
Rosales Mendoza y cuatro pandilleros más salieron de la casa comunal, se dirigieron hacia la zona donde están los columpios y acordaron atentar contra la ruta 47. El motivo, dice el fiscal Delgado, “aducen que en dicha ruta trabajan pandilleros o personas que tienen afinidad con pandilleros” rivales.
El líder prófugo se encargó de conseguir las tres armas y pocas horas después estaban haciendo una señal de alto al microbús M 1989. ¿Estaba planificado desde el principio quemar la unidad con todos los pasajeros?
Los fiscales responden que no. También descartan que alguno de los pasajeros se haya resistido al atraco: “Fue una decisión de segundos (no permitir la salida de los usuarios), fue adoptada en ese momento porque inicialmente se hablaba de interceptar un microbús y posteriormente atentar contra la vida del motorista y el cobrador”.
La Fiscalía aseguró que cuatro prófugos más participaron en la ejecución del hecho. Luego de incendiar y disparar contra el microbús repleto de pasajeros, huyeron hacia la casa comunal para intentar ocultar las armas implicadas en el hecho.
Rosales Mendoza, quien estuvo en el velorio y en la planificación del crimen, recibió la Glock, 40 milímetros, y la CZ, 9 milímetros. Las otras tres armas se le entregaron a dos personas que “normalmente” colaboraban con el grupo delictivo: Georgina Emperatriz Barbero y su hijo Rafael Antonio García Barbero.
Habían salido de prisión el viernes 18 de junio. La Policía de Mejicanos los había capturado por agrupaciones ilícitas, pero pocas horas después Wilber G. y Juan Antonio Borja Alvarado ya estaban de nuevo en las andanzas de la criminalidad.
Ellos y Juan Enrique Rosales Mendoza son los únicos tres capturados por relación directa con la masacre. Los primeros dos ejecutaron el hecho, mientras que el otro participó en la reunión de planificación. Los otros dos capturados, a quienes el Juzgado de Paz de Mejicanos ya les confirmó la detención por la tenencia de la escopeta Maverick, calibre 40 milímetros, la pistola y el revólver Smith & Weson, se les reprochará el lunes complicidad en los homicidios.
“Ellos van a ser procesados por 16 homicidios consumados, 14 homicidios en grado de tentativa, por daños agravados en el microbús, agrupaciones ilícitas. He pedido que en este caso fundamentemos bien las agravantes para el homicidio agravado y estemos pidiendo la pena máxima”, dijo el fiscal general, Romeo Benjamín Barahona.
Según la aritmética fiscal, cinco pandilleros participaron en la planificación –solo Rosales Mendoza está detenido–; otros cuatro incendiaron el microbús –únicamente Wilber G. y Borja Alvarado están tras las rejas–; y dos más no identificados dispararon contra la unidad en llamas.
El menor Wilber G. enfrentó ayer una audiencia en el Juzgado Tercero de Menores de San Salvador. Él fue arrestado el 21 de junio a las 3 de la mañana en una casa de Cuscatancingo y ayer esa instancia judicial confirmó su internamiento provisional por 90 días.
Rosales Mendoza enfrentó una audiencia en el Juzgado de Paz de Cuscatancingo por resistencia y tenencia ilegal de armas. Los dos miembros de la familia Barbero también enfrentaron audiencia en Mejicanos. El lunes, a ellos los espera un juez especializado, por la masacre.

Thursday, June 24, 2010

Despedida dos días después

A decir verdad,
como lo dijo Dalton,
yo era el único súbdito que le quedaba a tu locura.